Sin embargo, hay dos aspectos que pueden considerarse relevantes. Se ha consolidado el calentamiento en torno del Pacifico Ecuatorial central y prevalecen aguas más cálidas que las normales sobre el Atlántico sur.

El primer punto lleva implícito el panorama que presentan los modelos de pronóstico de la temperatura superficial del mar. Los mismos proyectan un rápido paso por la neutralidad de la cuenca central del Pacífico hacia una posición cálida. Es decir, la fase oceánica del fenómeno de El Niño, más temprano que tarde se pondrá de manifiesto. Aun no se ha dado la típica emergencia desde aguas profundas y ya el área circundante presenta señales muy elocuentes del desvío positivo. Posiblemente el trimestre del invierno se mantenga con el evento restringido a su fortalecimiento oceánico, pero con tanto tiempo de gestación es muy improbable que el mismo no tenga acople con la atmosfera. Esto debería notarse en la circulación atmosférica y los patrones de lluvia en el trimestre de primavera y posiblemente en todo el semestre cálido. Esto último dependerá de la intensidad que vaya acompañando el calentamiento, aunque inicialmente todo parece estar dado como para que sea un episodio fuerte y extendido en el tiempo.

El otro aspecto que se puede analizar de la condición térmica actual, queda vinculada a las irrupciones de aire frio que viajan desde el sur sudeste en la entrada previa al continente. Con el océano más cálido, el rigor de estas irrupciones de aire frío será moderado y posiblemente con pocas chances para afectar la franja central del país, quedando solo el centro sudeste bonaerense, quizá el sur de LP más expuestos a  heladas algo intensas. Una débil anomalía fría aparece en el sur del Pacifico, poco influyente para la región pampeana. Posiblemente esta condición genere acercamientos de aire frío que faciliten nevadas en los andes patagónicos, pero no se presenta como un indicador que puede asociarse a rigurosidad para la transición entre lo que queda del otoño y la primera parte del invierno. Solo resta la posibilidad de irrupciones de aire frío de origen polar. Como podemos ver, el mar que predomina en la zona de influencia de la península antártica, también se presenta cálido. Esto se comportaría como un moderador de la rigurosidad de la ocasional circulación proveniente directamente desde el polo, algo que por el momento no ha logrado desplegarse.

Fuera de los indicadores de escala global, el sistema meteorológico en la escala regional, parece haberse reseteado en un sentido que preferencia las condiciones de estabilidad. Como mencionamos, la alta disponibilidad de humedad de la primera parte de abril se ha restringido a las áreas tropicales del norte del Mesopotamia y el este del NEA. Esto es parte de la dinámica que debió manifestarse en forma más temprana. Todavía se ven jornadas donde el viento del noreste se reorganiza, pero las alternancias con cambios de circulación al sur o sus variantes, son mucho más frecuentes. El resultado, menor acumulación de humedad en capas bajas y en consecuencia menor caudal pluvial. Dentro de este contexto, hemos ingresado en un periodo de mucha inestabilidad que se proyectara hasta el fin de semana, con ciclogénesis incluida en el centro sudeste bonaerense.

El mes de mayo cierra el trimestre de otoño comenzando con la discriminación pluvial entre el este y el oeste. El comportamiento climático tiende a mostrar un gradiente negativo hacia la franja mediterránea, aunque aún pueden acumularse buenas lluvias de mantenimiento. 

En esta primera quincena de mayo, queda latente la posibilidad de mayor frecuencia de entradas de aire frío. Las heladas ya comenzaran a mostrar un despliegue mayor en LP y BA, pero aun sin rigor. 

Las proyecciones para todo el bimestre mayo/junio, no devuelven el protagonismo a las lluvias copiosas. Por el momento el riesgo de volver a condiciones de excesos hídricos es muy bajo. En todo caso, se darían en forma sectorizada y ocasional, con más probabilidad en áreas del litoral.