Un equipo de investigación -integrado por especialistas del Instituto de Patología Vegetal del INTA, el Conicet, la Universidad Nacional del Nordeste y centros de investigación de Francia- identificó y caracterizó por primera vez en la Argentina el virus del mosaico necrótico del arroz (RNMV, por sus siglas en inglés), reportado solo en Asia. El hallazgo fue confirmado mediante técnicas de metagenómica y secuenciación de alta precisión, a partir de muestras recolectadas en Corrientes. Se trata del primer registro del virus fuera de Japón y amplía el escenario sanitario del cultivo. Además, plantea la necesidad de continuar con el monitoreo y diagnóstico en los sistemas arroceros.

El trabajo se basó en el análisis de plantas de arroz (Oryza sativa) con síntomas compatibles con infecciones virales, recolectadas en 2018 en Berón de Astrada, provincia de Corrientes. A partir de un enfoque de metagenómica viral, los investigadores detectaron la presencia del RNMV en únicamente una de las muestras analizadas.

En el campo, muchas enfermedades virales del arroz pueden presentar síntomas similares, como amarillamiento, mosaicos o debilitamiento de las plantas. Sin embargo, no todos los virus se comportan de la misma manera ni se transmiten del mismo modo.

Para validar los resultados, se aplicaron técnicas moleculares complementarias, como RT-PCR y secuenciación de ARN mediante la plataforma de alto rendimiento Illumina. Estas herramientas no sólo confirmaron la infección de la muestra analizada, sino que también permitieron reconstruir el genoma de un aislamiento local del virus.

Los análisis comparativos mostraron una alta similitud genética entre este aislamiento y variantes del RNMV previamente caracterizadas en Japón. A su vez, los estudios filogenéticos confirmaron que se trata del mismo virus, lo que constituye el primer registro fuera del continente asiático.

“La posibilidad de obtener la secuencia genómica del aislado nos permitió confirmar con precisión la identidad del virus, lo que es fundamental para interpretar correctamente los síntomas observados en el cultivo y evitar confusiones con otras enfermedades”, indicó Florencia Brugo, investigadora del Instituto de Patología Vegetal (IPAVE) del INTA y participante del trabajo.

El RNMV pertenece a un grupo de virus que se transmiten por el hongo del suelo, Polymyxa graminis, que puede persistir durante largos períodos en los lotes arroceros. Esta característica hace que la enfermedad sea difícil de manejar y refuerza la importancia de su detección temprana.

Hasta este hallazgo, en América del Sur sólo se habían reportado tres virus que afectan al cultivo del arroz: el virus de la hoja blanca del arroz o el virus del stripe necrosis del arroz. La detección del RNMV por primera vez en la Argentina plantea la necesidad de ampliar la investigación para verificar su presencia y establecimiento en el país.

“La incorporación de este virus al escenario regional obliga a fortalecer las estrategias de monitoreo y diagnóstico, especialmente en zonas arroceras”, indicó Brugo. Si bien el hallazgo corresponde a una única muestra positiva y no es representativo de la sanidad del cultivo de arroz en la Argentina, el trabajo pone de relieve la importancia de realizar monitoreos sistemáticos y de contar con herramientas diagnósticas adecuadas.

Otro aspecto destacado del estudio fue la identificación de pequeños ARN derivados del virus (siRNAs), que evidencian la activación de mecanismos de defensa de la planta frente a la infección. Este tipo de análisis aporta información clave para comprender la interacción entre el patógeno y su hospedante. “El estudio de estos pequeños ARN permite ver cómo responde la planta frente al ataque viral, lo que puede ser útil para el desarrollo de estrategias de manejo o mejoramiento”, expresó la investigadora del INTA.

Vigilancia y herramientas para el futuro

Como se trata de un primer registro, es fundamental continuar con la vigilancia del RNMV, a fin de conocer la situación del virus en el país y, eventualmente, desarrollar futuras estrategias de manejo, selección de materiales y estudios epidemiológicos.

“La vigilancia basada en tecnologías genómicas es clave para anticiparse a la aparición de nuevas enfermedades y reducir riesgos en la producción agropecuaria”, concluyó Brugo.