- El mercado de cereales ha cerrado la semana pasada con una firmeza inusual tras meses de estabilidad.

- Tanto en París como en Chicago, los fondos han pasado a la compra masiva de posiciones vendidas en cereales, impulsados por una combinación de riesgos climáticos y tensiones geopolíticas crecientes.

- El mercado sigue de cerca el comportamiento de los derivados, aunque el foco vuelve a la política comercial estadounidense y a las decisiones de Donald Trump.

- Tras la anulación de aranceles por parte de la Corte Suprema el viernes, el presidente Trump anunció un nuevo arancel global del 10%, luego elevado al 15%, lo que reintroduce volatilidad en las expectativas comerciales.

- En el plano internacional, la incertidumbre aumenta por el estancamiento de las negociaciones entre Ucrania y Rusia, sumado a las amenazas de conflicto entre Estados Unidos e Irán.

- Estos factores están obligando a los operadores a cubrir sus riesgos de suministro de manera acelerada.

- El factor climático también juega un papel determinante. Europa enfrenta un exceso de lluvias persistente, mientras que el sur de las Grandes Llanuras en Estados Unidos sufre una notable falta de precipitaciones, lo que pone en duda el potencial de las próximas cosechas.

- La demanda del norte de África sigue activa. Tras las compras masivas de Egipto, Argelia (OAIC) ha lanzado una licitación para trigo blando con carga entre abril y mayo. Esto confirma que los grandes importadores buscan asegurar mercancía ante la volatilidad actual.

- En Francia, el exceso de agua pasa factura. FranceAgriMer reporta que el trigo blando en condición de bueno a excelente cayó al 88% (frente al 91% de la semana previa). La cebada de invierno también bajó al 84%, aunque ambas siguen por encima de los niveles del año pasado.

- En Chicago, el trigo lideró la semana pasada las subas debido al déficit hídrico en EE. UU. y la reducción de superficie de siembra anunciada por el USDA. El maíz se mantiene sostenido por una previsión de área de 94 millones de acres para 2026, una cifra menor a la esperada.

Por Esteban Moscariello