El Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, firmado el 17 de enero en Asunción, representa uno de los hitos más relevantes de la política comercial argentina de las últimas décadas. Más allá de los procesos pendientes de revisión jurídica y ratificación parlamentaria, el entendimiento abre la puerta a un mercado de casi 500 millones de habitantes, con alto poder adquisitivo y que explica alrededor del 15% del PBI mundial

El esquema pactado prevé una desgravación arancelaria asimétrica y progresiva. Mientras la Unión Europea eliminará de manera rápida los aranceles —con un 80% de las partidas liberadas de forma inmediata—, el Mercosur contará con plazos más extensos, que pueden llegar hasta 15 años para los productos más sensibles, junto con mecanismos de salvaguarda comercial para proteger a sectores vulnerables ante aumentos abruptos de importaciones

 

Los primeros beneficiados: exportaciones ya consolidadas

Los impactos más inmediatos se verán en los sectores que ya exportan al mercado europeo. Actualmente, la Unión Europea concentra cerca del 10% de las exportaciones argentinas, equivalentes a unos USD 8.300 millones anuales.

La región pampeana lidera en términos de montos exportados, mientras que el NOA se destaca por la alta participación del destino europeo dentro de su canasta exportadora. Entre los productos con mayor potencial se encuentran la harina y pellets de soja, biodiesel, carne vacuna, maní, vinos, cítricos, peras, manzanas, arroz y productos pesqueros, todos beneficiados por reducciones arancelarias significativas

 

Creación de comercio: nuevos mercados y mayor volumen exportador

En el mediano plazo, el acuerdo podría generar un fuerte proceso de creación de comercio, con la aparición de nuevas exportaciones impulsadas por mejores precios relativos.

La carne vacuna se perfila como uno de los grandes ganadores, especialmente en la región pampeana, gracias a la ampliación de cupos. En paralelo, la pesca patagónica (merluza, calamar y langostinos), el maní cordobés, las nueces, vinos y productos regionales de Cuyo, y los cítricos, legumbres, miel y té del NOA y NEA accederán al mercado europeo con menores barreras de entrada

 

Desviación de comercio: la presión sobre la industria local

El reverso del acuerdo es el riesgo de desviación de comercio, especialmente para sectores industriales que hoy abastecen al Mercosur, en particular a Brasil. La eliminación gradual de aranceles para automóviles, autopartes, maquinaria agrícola, químicos y bienes industriales expone a la producción local a una competencia directa con empresas europeas de mayor escala y tecnología avanzada.

Las mayores tensiones se concentran en la región metropolitana, Córdoba y Santa Fe, donde industrias orientadas al mercado interno deberán enfrentar un escenario más competitivo, agravado por los altos costos logísticos e impositivos locales

 

Chile como anticipo: ¿es posible competir con Europa?

El informe toma a Chile como caso testigo, al ser un país que comercia en igualdad de condiciones tanto con la Unión Europea como con el Mercosur. La experiencia chilena muestra que, incluso sin aranceles, es posible desarrollar industrias competitivas como la vitivinicultura y el aceite de oliva, y que los productos argentinos han logrado posiciones dominantes en rubros como carne bovina, cereales, alimentos y energía.

Estos antecedentes sugieren que la competitividad no depende sólo de la protección arancelaria, sino de costos, escala, calidad y posicionamiento en nichos específicos

 

El desafío ambiental y las nuevas barreras no arancelarias

Uno de los puntos críticos del acuerdo es la cláusula ambiental, que exige el cumplimiento del Acuerdo de París y garantiza que productos como carne, soja o derivados forestales provengan de tierras libres de deforestación. Esta condición impacta especialmente en provincias del NOA y NEA.

Además, la posible clasificación del biodiesel argentino como cultivo de “alto riesgo” por cambio indirecto del uso del suelo (ILUC) podría transformarse en una barrera no arancelaria relevante, afectando uno de los principales productos exportados a la Unión Europea

 

Un mapa productivo con ganadores y desafíos

El impacto regional será heterogéneo. Cuyo aparece como la región con mayor potencial relativo, impulsada por la caída de aranceles al vino y la atracción de inversiones. El NOA y la Patagonia combinan oportunidades en agro, minería y energía, aunque con desafíos logísticos y tecnológicos.

La región Centro concentrará los mayores volúmenes económicos, pero también enfrentará fuertes presiones competitivas sobre su entramado industrial. En el NEA, el acuerdo abre una oportunidad inédita para productos como arroz, madera, infusiones y carne, aunque requiere una profunda adaptación productiva y certificaciones de calidad

 

Un acuerdo con enorme potencial, condicionado a reformas internas

En síntesis, el Acuerdo UE–Mercosur ofrece oportunidades para todas las regiones argentinas, pero su aprovechamiento dependerá de la capacidad de reducir costos, mejorar infraestructura, facilitar exportaciones y avanzar en reformas estructurales. En un mercado ampliado y altamente competitivo, la clave no será sólo el acceso, sino la competitividad sistémica de la economía argentina.

Con información de  Gerardo Alonso Schwarz - Fundación Mediterránea