La Patagonia argentina, tradicionalmente asociada a la ganadería y a los paisajes extremos, comienza a posicionarse como una región con alto potencial para la producción de aceite de oliva de calidad internacional. Así lo demuestra el trabajo “Olive Oil: Efforts of olive tree planting in Patagonia”, elaborado por Víctor Tomaselli, Apóstolos Kiritsakis y Montserrat Godoy, que analiza la evolución histórica, productiva y científica del cultivo del olivo en el sur del país
Un territorio inesperado, pero con ventajas estratégicas
La Patagonia abarca casi dos millones de kilómetros cuadrados, con una densidad poblacional inferior a un habitante por km² y una marcada diversidad de ambientes: costa atlántica, meseta y cordillera. En ese contexto, el cultivo del olivo se desarrolla desde fines del siglo XX de manera sistemática, aunque sin una planificación orgánica a nivel nacional.
Sin embargo, las investigaciones más recientes muestran que las variedades de olivo se han adaptado eficazmente a los ecosistemas patagónicos, expresando aceites de excelente calidad nutricional, reconocidos por análisis científicos realizados tanto en Argentina como en el exterior
De experiencias aisladas a evidencia científica
El documento destaca que las primeras plantaciones modernas comenzaron en 1999 y se expandieron luego a zonas de Río Negro, Neuquén y Chubut. Un punto de inflexión se dio en Puerto Madryn, donde los ensayos iniciados en 2008 y analizados a partir de 2013 arrojaron resultados “sorprendentes” en términos de calidad del aceite producido.
Según los autores, el clima frío–templado resulta clave, ya que favorece un mayor contenido de ácido oleico y polifenoles, dos parámetros fundamentales para clasificar un aceite como extra virgen de alta calidad. Estudios citados indican que en regiones más cálidas del norte argentino se observan mayores dificultades para cumplir con los estándares internacionales
La Argentina en el contexto mundial
A nivel global, la Argentina representa apenas el 1% de la producción mundial de aceite de oliva, con un consumo interno muy bajo: 200 gramos por habitante por año. En la campaña 2020/21, el país produjo unas 30.000 toneladas, de las cuales 23.000 se destinaron a la exportación, mientras que solo 7.500 toneladas quedaron para el mercado interno
La mayor parte de la producción se concentra en Catamarca y La Rioja, zonas donde distintos trabajos científicos detectaron limitaciones estructurales de calidad, asociadas a altas temperaturas y bajos niveles de ácido oleico en determinadas variedades.
Patagonia: calidad por sobre volumen
Frente a ese escenario, el trabajo sostiene que la Patagonia ofrece una alternativa clara: menor escala productiva, pero mayor calidad intrínseca del aceite. Ensayos realizados y analizados por el INTI en Mendoza confirmaron parámetros muy positivos en los aceites patagónicos, con mejoras sostenidas año tras año.
Además, los autores subrayan la similitud de algunos suelos patagónicos, de origen volcánico, con regiones olivícolas emblemáticas del Mediterráneo, como Sicilia, lo que refuerza el potencial del territorio para el desarrollo futuro del cultivo
Innovación, sustentabilidad y diversificación productiva
El estudio remarca que el avance de la olivicultura patagónica se apoya en innovación tecnológica, prácticas agroecológicas y nuevos desarrollos, como el uso de bioestimulantes de origen natural producidos en la región.
En un contexto de cambio climático y necesidad de diversificación productiva, la Patagonia aparece como un ejemplo de adaptación posible, capaz de generar alimentos funcionales de alto valor, con impacto económico, social y ambiental positivo.
Una oportunidad para el desarrollo regional
Lejos de ser una hipótesis teórica, los autores concluyen que el cultivo del olivo en Patagonia es una realidad productiva comprobada, con antecedentes históricos, respaldo científico y resultados concretos. El desafío, señalan, pasa ahora por consolidar políticas de desarrollo, acelerar el aprendizaje productivo y aprovechar un territorio que todavía tiene mucho por ofrecer al país y al mundo.
Fuente: OLIVE_OIL_EFFORTS_PATAGONIA.pdf


