En una economía mundial donde la demanda diaria de petróleo supera la producción convencional, YPF asume el compromiso de iniciar la búsqueda de otros recursos utilizando tecnología de última generación para su explotación.

El 95 por ciento del transporte utiliza derivados del petróleo y del gas para funcionar. Más del 60 del gas que consume todo el país es utilizado de manera directa para el desarrollo, especialmente como insumo de la industria nacional y de las principales centrales eléctricas.

En el aspecto energético, expertos en energía aseguran que la devaluación de la moneda afecta en todos los aspectos que hacen al negocio del petróleo: suben los costos por la alta dependencia de insumos importados, a la vez que caen los ingresos recaudados en pesos, afirman desde el portal Surtidores.

Sin dudas, este ajuste del tipo de cambio afecta a las inversiones en Vaca Muerta. Las empresas que ya anunciaron tareas de explotación de hidrocarburos no convencionales están reconfigurando las cifras, y las que estaban en puerta ahora analizan en qué país se hace más interesante operar.

Si bien en los últimos dos años los ajustes en el surtidor fueron superiores en todos los productos al 30 por ciento, así y todo, no alcanzan para cumplir las metas previstas para los próximos tres años. Conseguir socios privados se hace también más difícil, sobre todo teniendo en cuenta la falta de previsibilidad que presenta el negocio.

Julio Gambina, economista reconocido y miembro de la Fundación de Investigaciones sociales y Políticas (FISYP) dio a conocer su visión respecto de la actividad petrolera. Considera que el Estado debería hacerse cargo totalmente de dicha actividad con el fin último de “modificar la política energética instalando otro modelo productivo y de desarrollo”.

Gambina asegura que “se debe terminar con el carácter de Sociedad Anónima que YPF mantiene”. No está de acuerdo en que compañías privadas participen de las tareas de explotación de hidrocarburos en suelo argentino.