Para poder interpretar el suelo hay que observarlo con detalle e interpretar
la relación que existe entre suelo y el medio donde se halla, y entender que en
su formación inciden factores como el clima, el relieve, el tiempo, el material
original, la biósfera y el hombre. De acuerdo a como interactúan, irán
formándose los diferentes tipos de suelo, con características propias.
Mediante este sistema, se puede ofrecer a los interesados la información que
necesiten sobre climas, relieves, vegetación, conformación de suelos, etcétera,
para planificar sus cultivos y otras actividades agropecuarias.
Se genera un mapa base, y sobre él pueden ir agregándose las diferentes capas con diversos tipos de información, de acuerdo a lo que haga falta, agregó la ingeniera Castrillo.
Esta información está disponible en la página web del INTA (http://www.inta.gov.ar/prorenoa) y, además, en un CD interactivo que se publicó en 2010, y que puede solicitarse allí.
Por su parte, el ingeniero Eduardo Corvalán explicó la importancia de los análisis de suelo, agua y fertilizantes para la optimización de la producción agropecuaria en el Norte. Entre los objetivos principales de estos análisis, remarcó el diagnóstico de fertilidad, calidad y salud, cartografía, e índices de toxicidad y contaminación, para suelo; aptitud de riego, reservas para bebida animal y reservas para consumo humano en cuanto al agua, y calidad comercial, calidad de inorgánicos y orgánicos, y composición química en lo referido a fertilizantes. Concluyó la conferencia diciendo que el desafío es aportar ciencia y tecnología a la agricultura, de manera que puedan ser integradas en apoyo de la toma de decisiones


