También se difundieron las críticas que la Bolsa de Comercio de Rosario practicó al mismo, y los aportes que se realizaron.

El esquema pretende restaurar la competencia de compradores, al menos entre exportadores, por lo que de funcionar, implicaría una mejora sustancial de los precios.

Este proyecto viene siendo contemplado por parte del gobierno desde hace un tiempo, pero no hay datos certeros de que tan de acuerdo se encuentra el mismo con este proyecto.

Con determinados supuestos, el mismo podría tener un resultado benéfico para el mercado, aún cuando lo óptimo sería volver al mercado desregulado que permitió que durante la década del ’90 los precios internacionales se trasladaran al productor en forma directa, para bien cuando los precios eran altos, o para mal cuando eran bajos, pero siempre de acuerdo a la realidad de la oferta y demanda internacional.

El esquema anterior

Recordemos que la razón por la que se da esta brecha es que en los momentos en que los productores quieren vender, no hay interés comprador suficiente, ya que

1. El gobierno va dosificando el total que pueden vender al exterior los exportadores por medio de la autorización previa de ROE VERDE, la cual se va dando paulatinamente, a medida que se tiene certeza de la producción.

2. Luego, en la práctica ya que no hay normas escritas al respecto, ese ROE VERDE se reparte entre los distintos exportadores de acuerdo al porcentaje de participación histórica de los mismos, teniendo en cuenta también el otorgamiento a los nuevos exportadores. Todos ellos ya conocen de antemano cuanto es ese porcentaje.

3. El consumo interno sabe que de ninguna forma le va a faltar mercadería ya que el gobierno no habilita ROE VERDE por encima del saldo exportable (producción menos necesidades del consumo interno).

Ese esquema reduce la competencia en varios niveles. Ya no hay competencia entre exportadores y consumo interno, ya que quedan formados dos mercados distintos. Tampoco hay competencia entre exportadores, ya que queda determinada una “cuota de mercado”, la cual es administrada por la UCESCI (ex ONCCA) en la medida cada exportador va solicitando los cupos que previamente le fueron asignados. Sólo queda la competencia entre compradores y vendedores. Y como el volumen que los exportadores pueden comprar se limita a lo que el Estado le otorga, y este va otorgando ROE a cuenta gotas, salvo la temporada previa a la cosecha, cuando los productores no se animan a vender fuertemente, siempre hay más presión vendedora que compradora, y los precios caen.

Por otro lado como los exportadores saben que están limitados en el máximo que pueden comprar cada año, no pueden incrementar sus ganancias por mayor volumen, por lo que intentan incrementar sus ganancias por medio del precio, pagando valores como los que estamos viendo, muy por debajo del FAS teórico.

El nuevo esquema

La diferencia conceptual del nuevo sistema es que en lugar de restringir las ventas al exterior de los exportadores, lo que lleva a trabajar sobre cada uno en particular,

A restringir las ventas de los productores a la exportación, lo que lleva a actuar sobre cada productor,

Pero devolviendo a los exportadores la competencia entre sí.

La generación de los certificados

El Estado calculará el porcentaje total de la producción esperada nacional que se puede exportar por el mecanismo que viene utilizando hasta el momento, y en función de este se otorgará a cada productor una autorización para comerciar libremente ese porcentaje de su producción.

Dado que los productores deben informar su capacidad productiva y sus stocks, es posible inferir una producción estimada en función de la misma, la cual luego puede ajustarse luego con los datos reales, y determinarse sobre ellas el porcentaje que puede venderse a la exportación.

Sin embargo en la propuesta de AFA se contempla que esto se realice una vez cosechada la mercadería, y entregada a acopios y cooperativas, constando entonces el resultado en el correspondiente 1116A, o en el caso en que el productor decida almacenar la mercadería en sus propias instalaciones, deberá realizar una “declaración jurada de su producción” para obtener los certificados sobre la misma. De no permitirse hacer una proyección previa, no se obtendrían certificados hasta el momento de la cosecha, y sólo podrían realizarse operaciones por mercadería disponible.

En función de esto se generarán para cada productor dos tipos de certificado:

1. De “mercadería de libre disponibilidad” gracias a los cuales los productores podrán vender a quien deseen sin limitaciones. Cada vez que realicen una venta a un exportador, transferirán estos certificados.

2. De “abastecimiento al mercado interno” los cuales también se transferirán con la mercadería, pero sólo en ventas al consumo interno.

El uso posterior de los certificados de mercadería de libre disponibilidad

Quien quiera exportar, deberá contar con certificados de mercadería de libre disponibilidad, ya sean estos por propia producción, o por haberlos recibidos al comprar granos a productores quienes por ese acto les transfirieron los certificados a los compradores.

De esta forma cuando un exportador solicita el permiso de embarque, que lo habilita a cargar buques, deberá acreditar que dispone de los certificados correspondientes.

Se prevé la posibilidad de que esos certificados sean transferidos sin limitaciones dentro de los intermediarios que existen en el mercado.

El uso posterior de los certificados de mercadería para el abastecimiento interno

Para la mercadería destinada al mercado interno, AFA presenta dos propuestas. El circuito habitual por el cual un productor vende, por intermediarios o directamente, a un consumo interno mercadería, y un circuito nuevo que se caracteriza por la aparición de un “fideicomiso” que compra a los productores y vende a los consumos internos.

Un fideicomiso es un conjunto de bienes separados del patrimonio del administrador, que se le encomienda a este para su gestión. El administrador del fideicomiso serían las Bolsas de Comercio, y se conformaría por dinero aportado por el Estado. El fin del mismo sería actuar como regulador del mercado, financiar a los productores que desean vender pero no encuentran compradores en el consumo interno, y soportar los descalces de precio, realizando operaciones en los Mercados a Término.

Esta tarea es muy compleja, ya que con las fluctuaciones de precios que son comunes en el mercado, junto con la poca profundidad de los Mercados a Término en cuanto a volumen operado pueden volver muy riesgosa la tarea, y no queda claro quien asume los costos, así como de producirse ganancias, quien tomaría las mismas.

Por otro lado en el caso particular del trigo, los requerimientos de calidad de los distintos molinos van variando, así como su localización geográfica. Esto generaría por un lado la necesidad de contar con capacidad para segregar mercadería, estándares para distintos tipos de trigo, y para solucionar la cuestión del flete, espacios para recibir mercadería en distintas regiones.

Todo esto es muy complejo y supone tomar riesgos. Estos riesgos deben tomarlo los productores que elijen las variedades que implantan y la tecnología utilizada, y los molinos que deciden postergar o adelantar sus compras por mercadería de calidad. En el caso de existir un fideicomiso, este estaría asumiendo riesgos que no puede controlar.

Consideraciones sobre los negocios FORWARD

El circuito descripto es claro cuando los certificados se generan una vez que la mercadería está cosechada, ya que se tienen los datos reales de rindes en la mano. La pregunta es ¿como se consideran las ventas forward?

Al respecto la propuesta de AFA es que sobre la base de la declaración de superficie afectada de la RG 2750, y en base a rindes proyectados, se permita la venta anticipada de hasta un 20% de la producción esperada como “mercadería de libre disponibilidad”.

Este porcentaje resulta un tanto antojadizo. Seguramente se tiene en cuenta un promedio de lo que ocurre en el país con la seguridad de cosecha, pero en la práctica distintos productores en función del tipo de suelo en el que producen, la tecnología empleada y la experiencia percibida, encontrarán prudente vender más o menos cantidad de mercadería. Y en última instancia, el riesgo de vender demasiado correrá por su cuenta.

Los ROE VERDE

Algo que resulta un tanto inquietante es que el sistema de ROE VERDE no se elimina, sino que subsiste. Es decir que los exportadores deberán pedir ROE VERDE para poder realizar operaciones de venta al exterior.

Esto supone que se seguirán realizando estimaciones de producción periódicamente y determinando cuanto ROE aprobar en cada momento, lo que volvería a limitar las operaciones de exportación.

Tampoco se aclara nada por escrito sobre la forma de asignación, ya que de hecho la norma actual no incluye ninguna referencia a esto. La asignación por exportador en base al porcentaje histórico es una práctica que no está instrumentada por una norma, y por lo tanto puede o no continuar.

Si seguimos con el mismo sistema de otorgamiento y reparto de ROE por exportador, el sistema nuevo no tendría ningún efecto, por lo que se sobre entiende que al menos el reparto de ROE por exportador desaparecería.

De todas formas, lo ideal sería eliminar el ROE VERDE, y volver al trámite tradicional de las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior, previsto en la ley de granos, que era sólo un trámite administrativo, o al menos dejar los ROE VERDE como limitación máxima de lo que el total de los exportadores puede inscribir para vender al exterior.

Vale la pena aclarar que si un exportador pidiese ROE VERDE, con ellos pidiese DJVE y no llegara luego a conseguir los registros correspondientes, y por lo tanto no pudiera embarcar, le correrían las multas previstas que son muy onerosas, y que servirían como herramienta de disuasión a la práctica de pedir ROE VERDE sin tener seguridad de cumplirlos, con el sólo fin de anticiparse a los competidores y sacarlos del mercado.

Las propuestas de la Bolsa de Comercio de Rosario

En las consideraciones de la Bolsa de Comercio de Rosario una diferencia sustancial es que los certificados se utilizarían para gestionar los ROE VERDE, no los permisos de embarque.

Con respecto a las operaciones en pre cosecha se pemitiría a los exportadores pedir el ROE VERDE y luego acreditar la obtención de los certificados. Se habla de garantizar la operación con avales u otros medios, y dar un plazo de 30/60 días para cumplir esto, que parece algo corto para los plazos en los que los productores encuentran oportunidades de mercado que quieren aprovechar (en ocasiones más de un año antes de cosechar).

Además la Bolsa prevé que en las ventas los productores puedan o no transferir los certificados, y tener un circuito paralelo en el que se negocien los certificados de libre disponibilidad, que sería exclusivamente en el ámbito de la Bolsa de Comercio.

Los negocios forward en los que los productores venden a los exportadores por anticipado fijando precio pero con entrega y pago futuro, se admitirían por un porcentaje de la producción esperada que no especifican.

¿Como afecta esto la comercialización de granos?

Suponiendo que el sistema eliminara la asignación previa por exportador de ROE VERDE volviendo el pedido de los mismos un trámite administrativo a riesgo del exportador, el impacto sería positivo, ya que al menos restauraría la competencia entre exportadores en el mercado de granos.

Esto podría llevar a que tratando de ganar una mayor participación en las exportaciones totales, las casas exportadoras se esforzaran en seducir a los productores a entregarlos los granos trasladándoles el mejor precio posible, e incluso resignando algo, como venía ocurriendo previo a la existencia de los ROE VERDE.

En cuanto a la competencia exportación – consumo interno, cierto es que seguiría sin existir, pero de todas formas siendo que el consumo interno es un 40% de la producción total, y que los productores podrían retener certificados de libre disponibilidad por mucho tiempo, obligando a los exportadores a estar presentes todo el año, el consumo interno al menos tendría un valor contra el cual contrastar sus precios.

De hecho si este proyecto avanzara, y tomara chances serias de convertirse en realidad, es muy posible que los efectos esperados de la reducción de los diferenciales entre precio real y paridad de exportación comiencen a reducirse, ya que habría un fuerte incentivo a que los exportadores compraran en el Mercado a Término y vendieran en Chicago para congelar el precio actual. Esto subiría el precio local, mientras que en un mercado como el de Chicago la presión vendedora sería absorbida por el gran volumen operado, y no generaría bajas sustanciales.

Por ello la recomendación frente a esto, y teniendo presente que los diferenciales actuales son enormes, y no parecen tener mucha chance de expandirse más, deberíamos postergar las ventas lo más que se pudiera.

Algunas actitudes sectoriales que se traslucen en las presentaciones

En la presentación del cooperativismo, se observa un sesgo hacia la entrega de mercadería de parte del productor a los acopios o cooperativas, para que estos gestionen los certificados de libre disponibilidad, lo cual reduciría las operaciones directas, que han generado una merma en el volumen que manejan.

En tanto las propuestas de las Bolsas pretenden que los certificados de libre disponibilidad se negocien en las Bolsas con el fin de que la negociación se canalice por medio de los recintos. Esto también va en contra de las operaciones directas de productor a exportador, y generan una concentración mayor de la oferta.

Sin embargo, y por más que comulguemos con la noción básica de que cuanto más se concentra la oferta en los mercados institucionalizados más transparente resultan los precios, lo cierto es que lograr esto por medios coercitivos parece un tanto contradictorio al espíritu del libre comercio.

Lamentablemente no disponemos de una propuesta superadora, pero de todas formas, cercenar la libertad de los productores y de los traders internacionales de realizar operaciones directas, no parece ser un buen camino.

Fuente: C. P. Dante Romano - Director Académico del Centro de Gestión Agropecuaria