Los ejemplos abundan: "Un productor del noroeste bonaerense está vendiendo su trigo a 500 pesos por tonelada a una chanchería, ante la no recepción de la mercadería por los molinos cercanos y ante la falta de ofertas por parte de los exportadores, como consecuencia de las trabas que el Gobierno impone a la comercialización. Ante los problemas de hambre en el mundo, ¿no sería mejor que ese trigo fuera exportado para alimentación humana?", se preguntó un proveedor de subproductos agrícolas.
Productores del sudeste bonaerense están vendiendo sorgo a 190 dólares por tonelada en Dársena y sólo pueden conseguir 160 dólares por el maíz viejo, a pesar de que su precio de paridad supera los 230 dólares por tonelada. Históricamente el sorgo ha valido 10-15% menos que el maíz, hoy afectado por la lenta liberación de ROE. Otros casos: las cotizaciones internas del trigo y del maíz casi no varían de una semana a otra por las escasas operaciones y no reflejan el agitado movimiento que se observa en Chicago, con un mercado climático muy activo.
Las realidades descriptas complican las decisiones de los agricultores de cara a la campaña 2011/2012. "Estoy sembrando maíz ahora, pero no se cuándo podré vender en 2012; hay que prepararse para vender cuando se pueda y no cuando convenga desde el punto de vista empresario, con posibilidades de que se mantenga el actual divorcio entre el mercado internacional y el interno de trigo y maíz", se quejó un productor del norte de Santa Fe.
En el mercado internacional sigue el viento de cola. En el Congreso de los CREA de la zona Semiárida, el consultor Raúl Fuentes Rossi advirtió que la mejora en los términos de intercambio que la Argentina disfruta es consecuencia de la escasez mundial de granos y de una demanda que supera a la oferta, con una tendencia que se mantendrá en el mediano plazo. No obstante, esa bonanza internacional puede verse opacada si no se corrigen los problemas de la economía interna, básicamente la inflación y el desbordado gasto público, que pueden producir enfriamiento a mediano plazo. "El año 2012 será clave para hacer los cambios de fondo en la política económica. Todavía hay tiempo para corregir lo que no está bien, pero estamos acercándonos rápidamente a los límites", advirtió el analista.