En las clases prácticas de ADMITE Agrícola recientemente realizado en Venado Tuerto, fueron analizadas las más modernas tecnologías aplicadas en cosecha de granos y en distribución de fitosanitarios que ofrecen beneficios reales y sólidos a la hora de evaluar resultados.

En cosecha, los operadores de equipos, analizaron las unidades de flujo axial y doble rotor con gran capacidad de trabajo, logran excelente calidad de grano como resultado del proceso que ocurre en su interior. Entre los detalles que se tuvieron en cuenta, se puede destacar el sistema de ingreso de material a los rotores que realizan el trabajo de trilla y separación y que se produce desde el transportador del embocador que ofrece un ancho de funcionamiento equivalente al ancho de ambos rotores. De esta manera los rotores reciben el material a procesar, desde el piso del acarreador con un movimiento suave sin impulsos ni golpes y con la acción progresiva ayudada por el acompañamiento de los álabes con forma troncocónica ubicados en la parte delantera de los rotores.

A su tiempo la trilla es dividida en dos flujos, uno por rotor, y el material que ingresa a la máquina se distribuye en mitades y en una lámina muy ancha y por ende delgada lo cual facilita el desgrane que se produce en cada uno de los dos rotores. Así las cosas, ocurre que cada rotor procesa menos material, ya que la tarea se reparte entre ambos, sostienen los especialistas. Cuando llega el momento de la trilla, las barras o muelas que la realzan, se encuentran distribuidas en cada rotor en forma de espiral y escalonados, y trabajan contra dos cóncavos ajustables, produciendo el desgrane suave pero a la vez eficaz por golpe y fricción a través de una acción grano contra grano ocasionando menor cantidad de daños a cada grano. Es que la acción del grano contra grano resulta menos abrasiva que grano contra metal. Así se entregan granos con menos daño y en mayor cantidad. La pérdida en granos pulverizados no es detectada salvo que se mida el rinde real del cultivo antes de que pase la máquina. Es decir que se mida el “grano cosechable” y se determine la diferencia entre este valor y la suma del grano que llega al silo más el perdido por cola y cabezal.

En otro módulo de ADMITE se analizaron las pulverizadoras de arrastre y autopropulsadas, con la conducción de Esteban Frola, quien desarrolló una serie de ejercicios con la participación directa de los concurrentes que contaron con el apoyo de técnicos y equipos de Jacto y de Metalfor, a fin de aprender a trabajar en condiciones de viento (y deriva), prestando atención a la velocidad de avance del equipo, las condiciones de equilibrio de los botalones y el tipo de pastilla utilizada para cada tarea, entre otros factores que hacen a la calidad de aplicación.

Para penetrar un cultivo y llegar a su base, explicó Frola, es importante producir un correcto tamaño de gota más que aumentar los litros por hectárea.

Analicemos dos situaciones reales como ejemplo, propuso Flora:Por un lado una aplicación de 30 lts/ha, un diámetro volumétrico medio (DVM) de 222 micrones, y cobertura 101 impactos / cm2, y alta uniformidad de tamaño. Por otro una aplicación también con 30 lts/ha, pero gotas de DVM de 1.326 micrones, cobertura de 30 impactos/cm2 no uniformes en tamaño. Las gotas son muy heterogéneas, las más grandes son las que más principio activo llevan en su interior y si no logramos colocar esas gotas en el blanco desperdiciamos la mayor parte del principio activo. Con un mismo volumen podemos hacer trabajos bien diferentes y resultados bien diferentes. Entones, explicó Esteban, si en siembra hablamos de plantas logradas por metro cuadrado, en aplicaciones sería lógico hacer referencia al tamaño, uniformidad y movimiento de las gotas generadas.