En la conferencia matinal desarrollada en la sala Intacta RR 2 Pro del XIX Congreso de Aapresid, se profundizó sobre las posibilidades de incluir cultivos de cobertura, lograr un mejoramiento genético de la legumbre y establecer las pautas que se deben estudiar para lograr una mejor nutrición de la planta.

La conferencia abrió con la proyección de un emocionante video homenaje al técnico fallecido recientemente Héctor Baigorrí, quien fuera uno de los pioneros y más fervientes investigadores del desarrollo sojero en la Argentina. Luego, con lo coordinación de Germán Fogante – miembro de la Comisión Directiva de Aapresid- se llevó a cabo el panel dedicado a la soja.

El primer disertante fue el Ingeniero Agrónomo y Presidente de ACSOJA Rodolfo Rossi quien en primera instancia se refirió al mejoramiento genético y a la biotecnología aplicada a la soja. El especialista aseguró que el incremento de la soja se logró a través de la ganancia genética y el mejoramiento moderno basado en el fenotipo que trajo como consecuencia una mayor diversidad y la posibilidad de producir plantas nuevas.

Además, el ingeniero Rossi subrayó que el fenotipo interactúa con el medioambiente y define el genotipo, también agregó que es necesario que el productor tenga un criterio agronómico correcto y que esté dispuesto a recibir nuevas tecnologías porque en materia genética es inminente un cambio de paradigma como el que viene mostrando la genética funcional.

En lo que respecta al campo de la diversidad genética, Rossi apuntó a que el nuevo desafío está dado en la cuantificación y la estructura de dicha diversidad ya que el nuevo escenario demandará mayores rendimientos en modernos campos de investigación. También se refirió a que el mejoramiento genético trajo como consecuencia correlativa el mejoramiento molecular y especificó que en la actualidad la robótica ya forma parte de los marcadores moleculares.

Por último, el ingeniero Rodolfo Rossi explicó que en materia de alimentos estamos frente a una generación de una agroindustria de la soja pero también deslizó un pensamiento con tono crítico: “todo lo que se hace o se piensa en soja se lo hace para el exterior y no para la Argentina”.

En segundo lugar tomó la palabra Alberto Quiroga, técnico del INTA Anguil, que se explayó sobre la necesidad de crear una cultura para aplicar cultivos de cobertura y de ésta manera contrarrestar la idea del monocultivo de soja. Quiroga hizo hincapié en la macro-porosidad de los suelos que han tenido una actividad sojera sostenida en el tiempo, y especificó que cuando el suelo se debilita el problema se nota a los 8 o 12 cm de profundidad y no todos se dan cuenta de este detalle. Toda ésta temática provoca mucha preocupación en la pérdida del rendimiento de la soja, por eso frente a este problema una de las resoluciones que se aconseja es la utilización de los cultivos de cobertura y trabajar en la interfase suelo-atmósfera. “Estamos trabajando y hemos mejorado en la captación por consiguiente avanzamos en los estudios de drenaje”. El especialista explicó que los cultivos de cobertura son cereales invernales entre dos cultivos de cosecha sin pastoreo y es una alternativa sustentable porque con su utilización se equilibra el balance de carbono en el suelo, aportando una mejora significativa a las propiedades físicas y a la fertilidad del suelo.

En tercer y último lugar expuso Hugo Fontanetto, responsable del Área de producción agrícola, EEA INTA Rafaela que se refirió a la nutrición en soja y en la rotación del cultivo. Fontanetto fue el disertante que más atrapó la atención de los presentes por su simpleza y contundencia de sus afirmaciones. “El principal capital que tenemos los productores es el suelo y paradójicamente es a lo que menos bolilla le damos. Estamos más preocupados en tener la última maquinaria pero a veces nos olvidamos de los más importante”.

El disertante afirmó que en la actualidad el gran problema es la pérdida de fertilidad del suelo lo que conlleva una fuerte detrimento de materia orgánica. “Todos buscamos sustentabilidad por eso tenemos que empezar a mirar por debajo del suelo y comenzar a rotar las raíces”, expresó Fontanetto. Además sostuvo que un rastrojo importante como fertilizante orgánico es el sorgo y que debería ser el primero en ser incorporado a un plan de rotación de cultivos.

También se refirió a otros componentes para nutrientes como el azufre, el fósforo, el calcio y el potasio; en la última parte de su disertación, el especialista confirmó la necesidad de tener un buen diagnóstico de los suelos para poder desarrollar un plan de trabajo adecuado y llamó a apostar por el conocimiento como medida para transformar la mentalidad tanto de los productores como de los profesionales. Como último mensaje dijo que se deben redefinir las rotaciones y pensar más en los cultivos que se desarrollan más allá de la producción de soja para “no dejarles un desierto a nuestros nietos”.