El Maíz es un cultivo que ha demostrado su capacidad de respuesta a la fertilización. “Han sido ampliamente reportados incrementos de rendimiento por el agregado de Nitrógeno (N), Fósforo (P) y Azufre (S) en la región pampeana argentina”, por lo que el INTA Pergamino realizó un estudio de fertilización fosforada líquida en el cereal.

La investigación, a cargo de los ingenieros agrónomos Gustavo Ferraris, Lucrecia Couretot, Fernando Mousegne, Marcelo López de Sabando y Luis Ventimiglia, arrojó que el ciclo climático fue muy favorable y permitió la expresión de una importante respuesta a la fertilización fosforada. La diferencia de rendimiento con el testigo alcanzó un 11,7 %, promedio de todos los tratamientos fertilizados en los tres ensayos. La mejor perfomance se obtuvo con estrategias integrales de uso de sólidos y líquidos, que sumadas realizaron un adecuado aporte de P. La fuente líquida evaluada permitió incrementar los rendimientos y mejorar parámetros morfológicos y fisiológicos del cultivo, mostrando buena aptitud para su uso como fertilizante fosforado en maíz. Respecto de la dosis, por su grado debería optarse por aquellas que permiten obtener rendimientos elevados pero a la vez no tornar excesivamente deficitario el balance del nutriente en el suelo.

El P es un elemento esencial, al cual se le atribuyen efectos como el incremento del crecimiento aéreo y radicular, aumento de la relación tallo/raíz, mayor tolerancia a estrés y menor incidencia y severidad de enfermedades. “Ha sido ampliamente mencionada su participación en procesos fisiológicos importantes como la síntesis de ATP y transporte de energía por la planta, la formación de ácidos nucleicos (ADN, ARN) y el metabolismo de los hidratos de carbono.

Además de favorecer el crecimiento, produce efectos agronómicos deseables como el estímulo del macollaje en gramíneas, la fijación de N en leguminosas, y la uniformidad y precocidad en la maduración de los granos”. Su carencia se identifica por la aparición de hojas inferiores verde oscuras, que tornan a violáceas desde los márgenes, pudiendo aparecer tonos rojizos de la punta a la base en el caso de deficiencia extrema, con plantas de tamaño pequeño y desuniforme.

En la región pampeana argentina, los cultivos de gramíneas son habitualmente fertilizados con fosfatos amoniacales sólidos, aplicados en el surco o en bandas localizadas al costado de la línea de siembra. En los últimos años sin embargo, han aparecido nuevas formas y fuentes de aplicación, que requieren ser evaluadas. El objetivo de este trabajo es comparar el efecto de una fuente líquida fosforada aplicada en forma chorreada en superficie, con las tradicionales fuentes sólidas, puestas en banda o al voleo en cobertura total.

Las conclusiones a las que llegó el informe son:

*El ciclo climático fue muy favorable y permitió la expresión de una importante respuesta a la fertilización fosforada.
*La diferencia de rendimiento con el testigo alcanzó un 11,7 %, promedio de todos los tratamientos fertilizados en los tres ensayos.
* La mejor perfomance se obtuvo con estrategias integrales de uso de sólidos y líquidos, que sumadas realizaron un adecuado aporte de P.
* La fuente líquida evaluada permitió incrementar los rendimientos y mejorar parámetros morfológicos y fisiológicos del cultivo, mostrando buena aptitud para su uso como fertilizante fosforado en maíz. Respecto de la dosis, por su grado debería optarse por aquellas que permiten obtener rendimientos elevados pero a la vez no tornar excesivamente deficitario el balance del nutriente en el suelo.