Enfatizaron en la necesidad de hacer estudios exhaustivos en cada ambiente para implementar estrategias particulares en cada caso.

Continúa este jueves en el Centro de Convenciones Metropolitano Rosario el XVIII Congreso de Aapresid con más de 2500 asistentes y 348 periodistas acreditados. Durante la jornada continuó también el Simposio Internacional del Agua, que comenzó a las 9 AM reuniendo a un grupo de especialistas en recursos naturales y expertos en el desarrollo de sistemas agrarios que mejoran la eficiencia del uso del agua.

En el primer tramo del panel estuvieron presentes el comisionado del Departamento de Recursos Naturales de Australia, el Doctor John Williams y el Ingeniero Agrónomo de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata, Juan Manuel De Santa Eduviges, coordinados por Miguel Rapela, Director Ejecutivo de ASA (Asociación Semilleros Argentinos).

Sobre las 11.30, se desarrolló la segunda mesa de trabajo y en la oportunidad los disertantes fueron el Ingeniero Agrónomo de la FAUBA Rodolfo Gil, Máster en Suelo e investigador del INTA Castelar y el Ingeniero Agrónomo de la Universidad de La Pampa, Alberto Quiroga.

En este segundo tramo, ambas conferencias se focalizaron en la importancia de conocer la dinámica del agua en el sistema suelo- planta- atmósfera y analizar cuáles son las variables no determinantes en las que el productor agropecuario puede intervenir para mejorar los rendimientos haciendo un uso eficiente del agua.

En primer término, Gil disertó sobre “Eficiencia de Uso del Agua en ambientes semiáridos y sub-húmedos del Nordeste Argentino: Un análisis comparativo de líneas de desarrollo en ambientes de Chaco, Formosa y Corrientes”.

Tras exponer con gráficos y estadísticas las situaciones de los diversos cultivos estudiados en Gancedo (Formosa), El Colorado (Chaco) y Mercedes (Corrientes), Gil señaló que la heterogeneidad de los suelos, los elevados niveles de demanda hídrica y la variabilidad en la cantidad y distribución de precipitaciones, hacen que en estos ambientes tan contrastantes resulte necesario diseñar modelos de producción específicos tendientes a incrementar las eficiencias de captación, utilización y transformación de agua, logrando aportes suficientes de biomasa (y carbono), en relación a las tasas de descomposición. “La conclusión es que no hay conclusión o mejor dicho habrá una conclusión distinta para cada ambiente. Se trata entonces de establecer estrategias particulares”, puntualizó el investigador del INTA Castelar. “Es prioridad conocer las características hídricas de cada suelo y entender su funcionamiento en términos de las relaciones suelo-cultivo para las particularidades climáticas de cada zona”, indicó y más tarde agregó que a la hora de establecer y ajustar buenas prácticas de manejo “habrá que determinar cómo la genética, la fecha de siembra, el arreglo espacial y la fertilización se pueden combinar para intensificar el uso de la tierra con rotaciones y barbechos vivos, obtener rastrojos abundantes y raíces profusas, mantener el balance de carbono y nutrientes y conservar el ambiente en su conjunto”.

Por su parte, Quiroga se refirió a los “Aspectos de la gestión del agua en sistemas mixtos de producción”. Durante su presentación retomó algunos de los conceptos pronunciados por Gil y en relación a las necesidades de adoptar diversas estrategias según cada caso particular admitió que ésta, a diferencia de otras problemáticas “no es fácil de manejar”.

El investigador del INTA Anguil dijo que en la mayor parte del área productiva de Argentina se comprueba que las precipitaciones durante el ciclo de los cultivos no cubren los requerimientos de uso consuntivo de los mismos siendo la evaporación el principal factor de pérdida de agua. Por otra parte, indicó que la pradera pampeana está experimentando un intenso proceso de agriculturización con cambios estructurales y funcionales mayores en la cubierta vegetal. Frente a ese cuadro de situación, “las estrategias de manejo del agua en sistemas de producción de secano deben necesariamente abordar problemáticas en la captación, almacenaje, conservación, eficiencia de uso y sustentabilidad”. En ese sentido, señaló que resulta necesario un mejor conocimiento sobre los factores que gobiernan la relación transpiración/evaporación y la eficiencia de almacenaje y uso del agua pluvial, resultando en este punto clave la identificación de las mejores combinaciones genotipo/ambiente/manejo para una producción más eficiente.

Asimismo, indicó que es necesario “un mejor conocimiento sobre la dinámica de las napas (oportunidad o riesgo), principalmente en cuanto a su variación estacional, así como también la incorporación de indicadores de gestión ambiental a fin de evaluar los efectos de la intensificación de los sistemas de producción sobre la calidad de los recursos hídricos”.