Manfred Kern, experto de Bayer Alemania, habló sobre la necesidad de aumentar la producción y obtener mayor cantidad y calidad de alimentos para brindar a la población mundial en los próximos 30 años.
En el marco del XVIII Congreso Aapresid, “El cuarto elemento” -que se desarrolla entre el 11 y el 13 de agosto, en la ciudad de Rosario en el Salón Metropolitano-, el Dr. Manfred Kern, cerró la primera jornada con una multitud que superó los 2000 asistentes.
Luego del acto de apertura, Kern comenzó su exposición y planteó una afirmación demoledora: “No todos podrán ser alimentados en el futuro”, destacó en relación a un tema emocional y ético que preocupa de cara al año 2025. “¿Qué comeremos?”, se preguntó y lo hizo extensivo a los políticos y a quienes deben tomar las decisiones en el presente y futuro.
Para el experto de Bayer, el tema debería plantearse para amortiguar los
“cambios” y para poder utilizar la innovación.
“Podemos empezar a pensar que el año 2025 “seremos 9 mil millones de personas en
el mundo y tenemos la necesidad de duplicar la producción de alimentos hacia
2050”, explicó para luego remarcar: “Hay 1500 millones de personas que viven con
menos de 2 dólares por día. Y tenemos cada vez más gente que exige más”, señaló.
El especialista germano, destacó que no cree que el aumento de la población sea el problema, “el tema serán los cambios del desarrollo económico”, dijo. Relató que la tendencia es que cada vez más gente come más carne y que el desafío será cómo alimentar a ese ganado o “cómo producir más forraje para alimentar a esos animales”.
Para Kern, el tema central será no ya pensar como hará China o la India para alimentar a su población, sino “quien alimentará a los cerdos de China y la India”, expresó. Acto seguido, explicó en un cuadro, que si ponemos todos los cerdos que hay en el mundo, “dan 35 vueltas alrededor del globo”, graficó y generó la risa en el auditorio.
El diagnóstico para el 2025, según Kern, se podrá lograr siempre y cuando se generen los cambios necesarios que tengan en cuenta los efectos del cambio climático, la reducción de consumo de energía y la emisión de gases efecto invernadero. “Es necesario garantizar y certificar todo este proceso”, subrayó.
“El suelo es más valioso que el oro”, destacó el especialista para conmover al auditorio sobre los efectos de la degradación y desertificación de los suelos. También recordó que aun existen 1500 millones de hectáreas disponibles. Entre los desafíos en el mundo, se interrogó sobre los desafíos a hora de manejar los recursos adecuadamente. Mencionó al agua, que desde el 28 de julio –según declaró la ONU- es un derecho humano, aunque no todos tienen acceso; las grandes sequías (con gráficos explicativos de la gran seca de 2009); y el cambio climático, como factor determinante del desarrollo humano, entre otros aspectos. Por los motivos expuestos, señaló: “Tenemos que consolidar la tecnología entre 2002-2025 como venimos planificando desde algunos ámbitos”, dijo, ya que “si no se abre el potencial genético de nuestras semillas no se podrá cumplir con el objetivo propuesto.
Alimentos, forrajes y fibras. “Estamos contribuyendo a salvaguardar al cultivo, colocando los fungicidas correspondientes”, expresó. “El CO2 ya no es emitido desde el suelo”, dijo para luego expresar su convencimiento por los avances en la biotecnología para incrementar la disponibilidad de alimentos, fibras y forrajes y mejorar la salud humana”. Y señaló el caso positivo de Argentina, y la “moratoria de Europa”, al respecto.
También hizo mención a la necesidad de seguir explorando y profundizando la
producción de biocombustibles.
“Es necesario que cambiemos frente al panorama que se avecina, la agricultura
depende de esto”, destacó para finalizar en la primera jornada del congreso de
Aapresid


