El XVIII Congreso de Aapresid “El cuarto elemento”, realizado en el Centro de Convenciones Metropolitano de la ciudad de Rosario llegó a su última jornada con números que muestran el éxito del evento: más de 2500 inscriptos participaron durante tres días de decenas de mesas y paneles.

Desde el comienzo del día tuvo lugar el “Seminario de Biotecnología, 10 años de Innovación en Biotecnología”. Tal como lo explican los organizadores, este espacio constituye una conmemoración al primer Seminario de Biotecnología que Aapresid llevó adelante hace una década con la colaboración del Centro David Rockefeller para Estudios de Latinoamérica, de la Universidad de Harvard.
En su nueva edición, organizada por INDEAR, ASA y Aapresid, el Seminario apuesta a presentar los avances de estos diez años y las asignaturas pendientes en materia de biotecnología a través de la palabra de los disertantes de entonces y de nuevas figuras.

La apertura de la tarde corrió por cuenta de Juan Enriquez, reconocida autoridad mundial en los impactos económicos y políticos de las ciencias de la vida, quien ofreció una video-conferencia desde Boston, Estados Unidos, para cientos de espectadores que colmaron uno de los auditorios del Congreso en la ciudad de Rosario, Argentina.
A continuación, ante una sala repleta tomó tomo la palabra, el profesor Germán Spangenberg, Director del Instituto de Producción Sustentable de Cultivos de Victoria (Australia) quien desarrolló una presentación bajo el título “Tecnología genética vegetal en un clima de cambio para alimentos y energía”.
A modo de breve contextualización del escenario futuro, el orador trazó una proyección del aumento masivo en el consumo de alimentos a escala global. En ese sentido se visualiza que en el año 2020 la población mundial consumirá 120 millones de toneladas de carne y 220 millones de toneladas de leche por encima de los volúmenes del año 1997.
Desde ese marco, Spangenberg vertió una de las definiciones más categóricas cuando se refirió al problema de suministro de energía a escala global que insumirá, entre otros factores, el alcanzar esos volúmenes de producción de alimentos. “Es el fin de la era del combustible fósil. La apuesta está en la bioenergía como contribuyente fundamental al suministro de energía global para desplazar a los combustibles fósiles en las próximas décadas”, aseguró.

En esa misma línea, como otros factores globales impulsores del cambio destacó los avances aportados por la biogénesis y la agricultura de transgénicos. Los “ejes de la sostenibilidad” se ubican, para el orador, en la brecha que abren los conocimientos aportadas desde esos campos, pues es allí donde se juega la oportunidad “de reducir la huella ambiental asociada al uso de pesticidas y disminuir los gases de efecto invernadero”, pero también la posibilidad de obtener un mayor rendimiento tanto de la biomasa como de las semillas. “Hay cambios que sólo serán posibles gracias a la transgénesis”, sintetizó Spangenberg.