La Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (CICCRA)
denunció que “la resolución de distribución de cuota Hilton no es más que lo que viene siendo toda la normativa que viene emitiendo la ONCCA: la pretensión de esconder bajo el ropaje de una excesiva puntillosidad formal la mayor concentración en el reparto de la cuota”.

Es que CICCRA argumenta que “el número de empresas beneficiarias de cuota se redujo de 67 empresas en el período 08/09 a 49 empresas en el 09/10”. La provincia de Buenos Aires  pasó de tener 43 empresas a 32, un 26% menos. “Esta resolución cristaliza que se ha pasado de un sistema en el cual cada vez más plantas podían participar, a un sistema en el cual cada vez hay menos plantas que participan”. 

De esta manera, acusan que el sistema de distribución es concentrador y atenta contra las pequeñas empresas: “De las 22 fábricas ciclo ii del período anterior sólo quedaron 15, un 32% menos de empresas pequeñas, que tienen la capacidad instalada y la habilitación UE, y han quedado excluidas del cupo”.

Entre los aspectos que dan cuenta de estos fenómenos, CICCRA resalta:

1.- Tiempo de la distribución.

Efectuada con 10 meses de demora para regular un ciclo comercial de 12 meses ya a punto de culminar, el proceso de distribución, con su fárrago de resoluciones, circulares, reglamentos y modificaciones, conjuntamente con la caída de la oferta de materia prima y el cierre selectivo de las exportaciones cárnicas a través de los roes y los pre-roes, ha tenido éxito en desalentar a las plantas medianas y pequeñas, que pronto comprendieron las enormes dificultades de pretender competir en soledad con la gran industria, mejor preparada para afrontar altos costos administrativos.

Así, la pérdida de participación del 30 % de las empresas que no se advierte ahora en su total gravedad porque se reparte tarde y mal, se advertirá con mayor claridad cuando aquellas empresas que no recibieron cuota este año no puedan participar en la distribución del ciclo 2010/11 y vuelvan a quedar afuera otro 30%.

Es importante señalar que los  pliegos de la próxima distribución (2010/11) deberían aprobarse antes del 30 de abril de 2010, ya que el ciclo comercial volverá a iniciarse el 1 de julio. 

En este sentido, si bien la ONCCA seguramente continuará, durante el próximo ciclo comercial, dando muestras de su brillante razonamiento circular a tenor del cual corresponde dar “adelantos” sin tomar en cuenta el cumplimiento de todos los requisitos que la ONCCA impone para el concurso porque las resoluciones del concurso pergeñadas por la propia ONCCA le resultan a la ONCCA muy difíciles de cumplir en plazos razonables porque exigen muchos requisitos, lo cierto es que nada de eso puede ocultar la franca realidad: se trata de una normativa perniciosa, ineficaz y  dirigida a beneficiar a unos pocos en desmedro de muchos que ya está mostrando sus funestas consecuencias en la merma de la participación de las empresas medianas y pequeñas y el aumento de la participación del capital concentrado extranjero (ver cuadro).

 
2.- La eliminación de la adjudicación mínima igualitaria ha sido quizás el elemento que mayores estragos ha generado para las empresas de menor envergadura, al no garantizarles un mínimo de toneladas y consecuentemente, un mínimo volumen de producción que torne rentable el riesgo que entraña en la actualidad asumir el compromiso con un proveedor extranjero de producir cortes hilton cuya exportación puede ser suspendida en cualquier momento y estar a la vez sometido a la aplicación de penalidades por incumplimiento de la exportación por parte de la ONCCA.

En el sistema actual, las propias empresas tienen que declarar cuánto es lo mínimo que pueden producir y exportar y si no alcanzan el puntaje necesario, compitiendo con las grandes en ítems como cantidad de empleados y aportes a la seguridad social, se quedan directamente afuera del reparto. Así, la ecuación económica de las empresas medianas y pequeñas las lleva a autoexcluirse.

El caso de Madeka es paradigmático: no recibió cuota pues su calificación final no alcanzaba para darle el mínimo de toneladas que solicitó. Sin embargo, aquellas empresas que pidieron cero como mínimo (es decir, no mostraron interés real en la cuota) resultaron adjudicatarias, en un sistema de puntajes obscuro e ininteligible. 

 La consolidación de esta normativa a futuro implica el fin del proceso virtuoso de inversiones, democratización y federalización de la cuota, para ser reemplazado por un sistema de reparto concentrado en pocas manos extranjeras, que tiende a la cartelización y a la eliminación de la competencia. 

3.- La eliminación del tope máximo para los grupos económicos.

Este parámetro, unido al anterior, explica la enorme concentración de cuota en pocas empresas. Si bien la oncca declara y declama que existe el “tope máximo” de adjudicación, lo cierto es que el mismo no ha sido aplicado a nadie ni tampoco puede saberse cual es. Más aún, ni siquiera puede inferirse.

Si el tope máximo para la industria fuera como dice la resolución 542/09 de la ONCCA, del 10 % del total asignado por la UE, ninguna empresa ni “grupo económico” podría haber sido adjudicatario de más de 2.800 toneladas.  

“De hecho –indica CICCRA- no podrían las empresas haber efectuado ofertas por más de esa cantidad. Sin embargo, las hicieron y fueron adjudicadas con holgura”.