Sin embargo, les anticipa a los productores que se preparen para enfrentar "un problema logístico grave" al momento de la recolección, pues las condiciones de piso no serán buenas y eso retrasará el trabajo y generará mayores costos, desde el servicio de contratista hasta el secado de granos en acopio.
Las precipitaciones reiteradas y fuertes, insistió Sierra, complicarán las "condiciones [del campo] a cosecha" pero, por el momento, "no tienen impacto productivo". Frente a las especulaciones de quienes comercializan commodities agrícolas, el especialista advierte que las lluvias no comprometen el resultado de la campaña y se vale de dos antecedentes: los ciclos con abundantes lluvias 2002/2003 y 2006/2007 registraron buenas producciones.
La real amenaza sería un evento de heladas tempranas, pues muchos lotes de soja se sembraron tarde. Si ese fenómeno ocurriera cerca del 15 de abril, como en años anteriores, podría producir un daño serio. "A la soja esta lluvia le hace bien, salvo por la posible aparición de enfermedades, que hay que controlar [se refiere a las de fin de ciclo de la oleaginosa, de la zona núcleo hacia arriba]. También puede haber anegamientos en algunas regiones", dijo Sierra.
En cuanto al impacto de las lluvias sobre áreas ganaderas, Sierra señaló que debido a la descapitalización muchos productores no están en condiciones de aprovechar el beneficio. "El agua vino bien para el centro-sur de La Pampa, el norte de Río Negro y el sudeste bonaerense, pero ¿quién tiene plata para sembrar pasturas y comprar vacas?", observó Sierra.
Analía Testa