Pronto a recogerse la cosecha de maíz, desde la Sociedad Rural de Rosario
hacemos pública nuestra inquietud acerca de los anuncios del Gobierno Nacional
de liberar la exportación de 10 millones de toneladas de maíz (y un millón de
trigo) según lo expresado por el ministro de Agricultura, Julián Dominguez.
Es importante remarcar que más allá de lo anunciado, en la práctica la
situación es mucho más compleja. Para poder exportar productos granos es
necesario contar con los R.O.E Verde, documentación a cargo de la Oficina
Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA).
Como hemos denunciado en muchas oportunidades, la ONCCA se encarga de manera
arbitraria de disponer o negar los permisos de exportación, entregar a cuenta
gotas cupos que no se condicen con la dinámica productiva y que dejan, además,
al productor sin mercado. Una oficina que controla la libertad de comercio,
garantizada por nuestra Constitución.
Por otra parte, según las estimaciones, la próxima cosecha de maíz sería de
aproximadamente 20 millones de toneladas, mientras que lo anunciado por el
Gobierno Nacional sólo contempla como saldo exportable la mitad de esa
producción sin que se especifique para qué se guardaran las 10 millones de
toneladas restantes. Es decir, se reserva la mitad de la producción para que el
consumo interno pueda comprarlo a menor precio al no permitir competir a la
exportación. Se ayuda al consumo a costa del productor de maíz.
Al mismo tiempo, de acuerdo a las estimaciones, el Gobierno Nacional tiene
que poner en práctica el programa “Maíz Plus” anunciado por la Pte. Cristiana
Fernández de Kirchner ya que la cosecha de maíz superará la base de los 15
millones de toneladas prevista por el artículo 1 del decreto 2315/2008.
Sintéticamente, este programa contempla la reducción porcentual de las
retenciones a las exportaciones del cereal como aliciente al esfuerzo de los
productores de generar una mayor producción para el país.
Finalmente, un ejemplo muy contundente que avala nuestra inquietud es lo que
ocurrió con el trigo. La realidad del cereal marca que el productor no pudo
encontrar compradores ni precios de referencia, la implementación de cupos puso
en riesgo al mercado y a toda la producción en un contexto donde sólo algunas
provincias fueron habilitadas con esos cupos para poder vender su trigo. Lo
propio ocurre con una lista de productores confeccionada por el MAGyP y luego
depurada por el secretario de Comercio, sin saberse con qué argumentos.
Ser solidarios con algunos, con bienes que producen otros, no es justo. Estas
resoluciones del Gobierno han llevado a que se siembre cada año que pasa menos
trigo y menos maíz. La próxima campaña, si no se corrige urgente esta política,
la caída será aún más significativa. Han desalentado a los productores de estos
dos cultivos.
En este escenario, desde nuestra entidad consideramos que es sumamente necesario bregar por la liberación de los mercados y que el gobierno cumpla con lo acordado para que los anuncios no se transformen en una mera nota de color sin sustento en la práctica.