Hace unos meses atrás, en un análisis tuyo, asegurabas que durante el segundo semestre del año la ganadería iba a empezar a recomponerse y esto tomaría estabilidad transitando el 2010 y 2011. Hoy, a fines de octubre, ¿se puede decir que el sector ganadero va por ese camino?

Sí, porque las variables que indicaban la extraordinaria caída de la oferta y el ocaso de los subsidios estaba ya "en el aire". En mi opinión (hay quienes no coinciden en los tiempos) a partir de fines de noviembre comienza a notarse la caída de las faenas y la recuperación de los precios ganaderos. Durante los primeros ocho meses de este año las faenas estuvieron en niveles de 1,3 millones de cabezas por mes. A partir de diciembre estimo que caerán a cerca de 1 millón de cabezas (o menos).
Esta caída encontrará una demanda interna que hoy está comiendo a razón de 73 kg/hab/año, pagando precios que contienen márgenes de comercialización mayores a los habituales (para perjuicio de ambas puntas: consumidor y productor) y una demanda externa que este año muestra que compra todo lo que se ofrece a muy buenos valores (mayores en dólares a los del 2007 y años anteriores).
Para el primer trimestre del 2010 podemos estimar subas del ganado no menores al 25%, siendo los terneros de reposición y los pesados de exportación quienes reciban los mejores precios.

En una charla, te referiste al “efecto tenaza” impuesto por el Gobierno; de esto se desprendía que los subsidios para faenas de consumo interno y la discriminación a las exportaciones habían producido cambios significativos en las faenas. ¿Cuáles son hoy los números de faena de hembras y cómo repercute esto en el mercado?

Por efecto tenaza me refiero a la caída en la producción de novillos, a un ritmo cercano a los 500 mil por año en los últimos cuatro años y a su reemplazo de faena de animales jóvenes y livianos, con la consiguiente caída de peso por res lograda.
La liquidación de vientres es en realidad consecuencia de la pérdida de rentabilidad de la actividad cría, del desestímulo que generaron las políticas públicas y la seca (además del efecto de corrimiento de la ganadería por la agricultura que se viene dando desde hace 15 años). La realidad es que hasta julio de este año (último dato conocido) la participación de hembras en la faena superó el 50%, seis a siete puntos porcentuales sobre el equilibrio. El resultado de este desastre es que el año que viene estamos estimando un 25% menos de terneros, cerca de 3,5 millones menos y por lo tanto una caída en la oferta de carne no menor a 500 mil toneladas equivalente res con hueso (equivale a 13 a 15 kg por habitante/año). 

Si hablamos de precios, en Agrotendencias explicabas que los argentinos consumimos más carne que cualquier otro país en el mundo, estamos hablando de 73,5 kilos per cápita. Y esto fue posible, en parte, porque el Gobierno mantuvo relativamente pisado su valor. Ese sistema marcado por los subsidios, que lleva ya dos años aproximadamente, empezó a flaquear. ¿Qué podemos esperar para el mercado en el futuro? ¿La suba de precios traerá rentabilidad al mercado ganadero argentino?

Claramente el nivel de consumo récord alcanzado este año es producto de una liquidación sin precedentes y de los efectos artificiales de los subsidios que están en fuerte duda de continuar. Como mencione anteriormente el desfasaje entre oferta y demanda es de tal magnitud que la suba de precios es inexorable y ayudará a recuperar los márgenes de producción perdidos y con ello la vuelta a la recuperación de los stocks.

¿Qué consecuencias traería un incumplimiento del reparto de la cuota Hilton? ¿Podrías hacer un paralelismo entre los precios que maneja el mercado uruguayo de los cortes vacunos en relación con los de Argentina?

Hasta ahora no se ha distribuido nada de Hilton y han pasado 4,5 meses desde que deberían haber dado los primeros anticipos. Entiendo que ya se habrían firmado los primeros anticipos y que seguramente entre mañana y el miércoles se conocerán. De la distribución tal y como salió la Resolución para el período 2009-2010 lo mejor que podrían hacer es repetir un año más la del año pasado y tomarse su tiempo para hacerla más "digerible". Argentina puede cumplir con las 28 mil toneladas, el problema es que lo hará, como en los años anteriores que también se distribuyeron tarde, sobre la base de vender siete cortes en lugar de cuatro y perder muchos millones de dólares (estimen unos U$S 50 millones, por la negligencia en su demora, atribuible a la gestión anterior de la ONCCA).
Los precios de los cortes que integran la Hilton a Europa de Argentina eran, mientras era confiable (cumplidora) cerca de U$S 1000 más que los de Uruguay. Hoy, en su actual condición, Uruguay vende igual o más caro que Argentina. El mercado más rentable sigue siendo la Unión Europea, pero como importantes este año han sido Rusia, Venezuela, Chile e Israel, entre otros. 

El año pasado observabas que se irían acomodando los pesos de terminación a medida que la situación se vaya readecuando y los subsidios comiencen a desaparecer.  Junto con este factor, ¿percibís mejoras en los niveles de productividad en función del retorno de las inversiones y de una mayor y mejor oferta forrajera?

Con la llegada de los subsidios se concentró el engorde en feed lots de hacienda con destino al mercado interno (no se pagan subsidios para hacienda con faenas para exportación) y con ello, como mencioné antes se produjo el "efecto tenaza" (cae novillo y suben jóvenes y livianos). Si efectivamente los subsidios caen, para los próximos años será necesario que se implementen esquemas de recría de terneros hasta que alcancen 270-320 kg a pasto (bajo costo) y a partir de ese momento ingresar a feed lots para terminar con pesos adecuados para exportación y consumo.
Claramente a partir de la recuperación de los márgenes de rentabilidad perdidos en los últimos tres años, espero una vuelta a las inversiones (particularmente en pasturas y producción forrajera) , una mejora en a productividad y una recuperación de la producción que fuimos perdiendo.
No obstante lo mencionado el período de escasez de carne será no menor a los dos a tres años y durante ese tiempo el precio al consumidor va a subir. La buena noticia es que dará lugar al crecimiento de las otras carnes (mal llamadas substitutas).