Mercedes Colombres
LA NACION

En un ambiente de tranquilidad y sin cortes de ruta, ayer se cumplió el primer día del séptimo paro del campo contra el gobierno de Cristina Kirchner.

Aunque no se registraron desbordes, la medida tuvo un alto acatamiento en lo que se refirió a comercialización de granos y movimiento de hacienda. Hasta anoche se registraban más de 60 puntos de movilización donde los productores realizaban control de cargas.

"Estamos demostrando que no hace falta agredir para reclamar. Ante la lógica K en la que el diferente es enemigo de la patria y hay que atacarlo, nosotros reclamamos en paz", dijo el vicepresidente de Federación Agraria (FAA) y diputado electo por el radicalismo en La Pampa, Ulises Forte.

"No queremos incidentes. Sabemos que hay malhumor, pero si todo transita por los carriles normales, si el Gobierno respeta el disenso, vamos a llegar al viernes sin desbordes", explicó en Salta, adonde fue a anunciar la creación de una confederación de asociaciones rurales de esa provincia, Ricardo Buryaile, vicepresidente segundo de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

A pesar de los dichos de Buryaile y de Forte, en los hechos muchos productores ya están pidiendo que la protesta se extienda una semana más, y en algunas localidades como San Pedro y Trenque Lauquen, propusieron hacer cortes intermitentes de rutas a partir de hoy. "Las bases votaron permanecer en la ruta con cortes organizados durante algunas horas del día", señaló ayer la Sociedad Rural de Trenque Lauquen