“Los alimentos balanceados de Japón se preparan con materias primas norteamericanas. En la Argentina, continúa lamentablemente el enfrentamiento entre el campo y el Gobierno, lo que ubica al país como un exportador poco confiable, dado que Japón no otorga segundas oportunidades”, dijo Matsumoto durante su exposición en el Congreso Maizar 2009, que se realizó el 10 de agosto en Buenos Aires.

Matsumoto integró el bloque sobre la importancia del comercio internacional en el desarrollo de los países del Congreso, moderado por Adrián Vera, director ejecutivo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. El bloque contó además con las exposiciones del Embajador Néstor Stancanelli, director de Negociaciones Económicas Internacionales de la Cancillería Argentina ; y de los Agregados Agrícolas de las Embajadas de Chile, EE.UU. y Japón, Ninel Calisto, Dwight Wilder y Manabu Baba, respectivamente.

“La agricultura argentina es de las más competitivas del mundo. Es sumamente atractiva para los japoneses. Esperamos que con el esfuerzo de los presentes, la Argentina se convierta en un exportador confiable de productos agrícolas”, dijo Matsumoto.

En el caso de Japón, producir maíz cuesta casi tres veces más que su precio de importación. Por lo tanto, el país importa el 75% de los forrajes para el ganado. De hecho, la ganadería de Japón estaría en crisis si no importara maíz en forma estable.

A su turno, Manabu Baba explicó la importancia del impulso de las exportaciones en la estrategia de desarrollo de Japón. “Las exportaciones generan un aumento de los ingresos de la población y una revitalización de la economía local”, dijo Baba, y explicó que su país no puede competir con China en términos de precio, pero sí en la calidad de los productos vendidos.

Respecto de la exportación de productos agrícolas, Baba dijo que tienen una profunda importancia para Japón. “La meta es exportar 10 mil millones de dólares antes de 2013. Para eso, el sector publico y privado realizan acciones conjuntas, y una estrategia integral”, señaló Baba.

El 40% de las exportaciones agrícolas japonesas son productos pesqueros, y un 30% alimentos procesados. Japón dedica muchos recursos en la promoción de las exportaciones. “Se realizan seminarios, se fomentan nuevas prácticas y se colocan los productos en ferias mundiales, además de difundir la cultura y la comida japonesas en diferentes eventos”, explicó Baba.

Ninel Calisto coincidió con Baba. “Las exportaciones son fundamentales para Chile”, dijo Calisto y explicó que la consolidación de la economía abierta se dio a fines de los ’80, la política comercial basada en el bilateralismo se aplicó en los 90. “Chile es el país con mayor cantidad de negociaciones bilaterales. Las negociaciones multilaterales son lentas y limitadas”, explicó Calisto y recordó que la expansión del comercio exterior chileno en los últimos años creció en forma exponencial gracias, en parte a la estabilidad jurídica. “No hacemos modificaciones de la legislación si ya nos hemos comprometidos con nuestros acuerdos. La seguridad jurídica es un gran desafío”, concluyó Calisto.

También Dwight Wilder destacó la importancia de la apertura comercial para los Estados Unidos. “Estados Unidos es un fuerte productor agrícola, para nosotros es fundamental mantener mercados abiertos en el exterior para colocar toda la producción que no consumimos en nuestro país”, dijo y explicó que el sector agrícola de su país depende dos veces más del comercio exterior que la economía norteamericana en general. “El USDA estima que entre el 26 y el 30% de los ingresos de la agricultura de los EE.UU. proviene de las exportaciones. Las exportaciones generan efectos multiplicadores en las divisas. En el año fiscal 2008 llegaron a un récord de U$S 115 mil millones de dólares. Estas exportaciones generan más trabajo. Las exportaciones agrícolas sostuvieron más de 1.200.000 trabajos en los EE.UU.”, dijo Wilder y explicó que algunos sectores agropecuarios son sumamente dependientes de las exportaciones: la mitad del trigo producido en los EE.UU. se exporta, y el 80% de las almendras, por ejemplo.

En la estimación del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, según sus siglas en inglés), de cada U$S 1000 millones de exportaciones, se requirieron 9000 empleos.

 Por último, Néstor Stancanelli destacó el comercio mundial en agricultura: “El comercio en agricultura creció el doble que la producción mundial. Actualmente la agricultura significa el 46% del total del comercio mundial. Esto es un cambio estructural de importancia”, dijo el embajador.

 Según Stancanelli, “los aranceles aplicados en el mundo a los productos del sector agropecuarios son muy altos”, y en estos momentos las negociaciones de la Ronda de Doha se encuentran en un impasse. “Hay propuestas que dependen de definiciones políticas”, dijo.

Además, para Stancanelli la demanda de los granos será sostenida a largo plazo por el efecto del crecimiento de la población, los cambios en la dieta alimentaria, el uso de los biocombustibles, y por la creciente urbanización.

“El principal desafío interno es aportar señales e ideas claras sobre lo que hacemos en nuestro país. El diálogo es muy importante para que los distintos sectores de la sociedad tengan un consenso y se puedan aplicar políticas de Estado”, finalizó Stan