Como lo ha demostrado la historia económica, en la medida que la exportación esté más libre, mayor será la nitidez del mercado, pues el local actuará en directa sintonía con el internacional.
Acá es cuando aparecen los burocráticos ROE Verde. Aproximadamente, 6 millones de toneladas es la estimación de la ONCCA en concepto de saldo exportable de maíz 2008/09. De este volumen, alrededor de 4,5 millones están autorizados (ROE Verde).
Según la BCR desde el día 25 de febrero pasado, no se efectuaron nuevas autorizaciones.
El cuello de botella es cada vez más estrecho. Este cuello de ganso afecta, curiosamente, al valor del dólar. Y, paradójicamente, va en contra de los deseos del Banco Central, organismo con una desaconsejable dependencia del gobierno central.
Al estar los exportadores en una posición neta vendida, enfrentan serios problemas para hacerse de mercadería.
La historia de la forma en que se embarca para el exterior se advierte en el siguiente gráfico, respecto a los años 2006-8.
Como se puede ver con claridad son los meses de post-cosecha, los que registran mayor cantidad de operaciones.
En agosto de 2008 cayeron violentamente por el cierre que estableció el gobierno. Y la actividad quedó "encarcelada" en las nuevas medidas dispuestas por la Resolución 543 de la ONCCA que es un cuchillo metido en la espalda de los mercados de futuros. De esta forma los exportadores no pueden cerrar el tratamiento impositivo de ninguna operación más allá de un período máximo de 45 días. La incertidumbre derivada de esta práctica afecta los precios en el mercado interno
La falta de nuevas autorizaciones de ROE Verde, permite inferir que no alcanzaremos el ritmo de embarque de años anteriores para estas fechas. Y en consecuencia el maíz no ayudará mayormente a aplacar los ímpetus del dólar.
Es cierto que los precios internacionales bajaron mucho. Hace un año, el maíz FOB puertos argentinos cotizaba en u$s 225 y hoy apenas roza el nivel de u$s 155 por tonelada.
Para el maíz la exportación opera sobre un valor de $ 415 con descarga. Para el cereal con entrega más diferida, correspondiente a la nueva cosecha el valor ronda en u$s 113.
Pero este aspecto internacional no explica en su totalidad la caída de las cotizaciones locales.
Si tomamos los precios FOB y le aplicamos las retenciones, al convertirlos en pesos, vemos que pasan a ser de $ 410-420, por debajo de los precios domésticos.
Como es fácil darse cuenta, la superficie de siembra para la campaña que está por comenzar será muy reducida. Contrariamente a la prédica oficial, el maíz va en camino a su desaparición.
Al menos, éste es el derrotero de la fecha.