Las negociaciones que comandaba el ministro de Planificación, Julio de Vido, con el titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti, tenían un viso de encaminar el conflicto entre el Gobierno y el agro. Con el hermetismo característico de la gestión K, las charlas contaban con el aval del ex presidente Néstor Kirchner. Pero el comunicado oficial que reveló estos contactos volvió a dividir al gabinete entre el ala patagónica, que justamente lidera el titular de Planificación, y los moderados, entre quienes están el jefe de Gabinete, Sergio Massa, y la ministra de Producción, Debora Giorgi, quien fue la encargada de convocar formalmente a la mesa de enlace y estará a cargo de las negociaciones.
La presión de las bases y las entidades por la falta de convocatoria del Ejecutivo se hacía sentir, por lo que retornaba el fantasma del paro y los cortes de ruta del sector. Con el correr de las horas, la respuesta llegó con todo el sello K. A pesar de las charlas secretas entre De Vido y Biolcatti, el vocero presidencial, Miguel Nuñez, leyó un comunicado dejando al descubierto esos encuentros, los cuales se concretaban bajo una acordada reserva de las partes. La jugada no fue bien vista por algunos funcionarios. Como siempre, quedó al descubierto el silencioso pero automático alineamiento de De Vido con Kirchner (reconocida como el ala dura del kirchnerismo) y el sector que, entre otros, están Massa y Giorgi, quienes se escudan bajo el ala protectora de la presidenta Cristina Fernández.
Así y todo, el hecho que salgan a la luz los detalles de las negociaciones, a pesar que corrían por un lento pero buen camino, hizo peligrar cualquier posibilidad de arreglo. Sin embargo, y aunque Kirchner mantuvo un incómodo silencio, desde el Ejecutivo recogieron el guante y cesaron en la embestida política para enviar el gesto más claro de los últimos meses en este conflicto: convocaron para el martes a las cuatro entidades del agro para sentarse en la mesa de negociaciones. Quien capitaneará el cónclave por parte del gobierno será Giorgi, quien estará secundada por el secretario de Agricultura, Carlos Cheppi. Es decir que el timón cambió de manos: no estará en esa mesa el ministro de Planificación.
La titular de Producción no arrancará las charlas desde cero. Ayer por la mañana estuvo reunida con De Vido, quien le paso la posta, y luego con Cristina y Massa, antes de formalizar la convocatoria a las entidades. Es que el titular de Planificación ya había avanzado en las charlas con el titular de SRA, quien tenía el visto bueno de Coninagro y CRA, para cerrar acuerdos en medidas para el sector de la carne, leche, trigo y permisos para exportación, en líneas generales. También estaban evaluando una segmentación para aplicar una baja en las retenciones a la soja, aunque este punto estaba empantanado.
Ahora, y con todos los riesgos que implica la movida, la mirada estará puesta sobre Giorgi, quien hasta el momento no tenía un vuelo alto. En caso de alcanzar un acuerdo en un conflicto que marcó a fuego el mandato K, la funcionaria se llevará todos los laureles, opacando al sector más duro integrado por el ala patagónica del gabinete.