Tras una semana de idas y vueltas, y luego de un miércoles cargado de tensiones, el Gobierno resolvió ayer invitar a las entidades rurales a reunirse el próximo martes para comenzar a superar el largo conflicto que los enfrenta. El campo aceptó, pero lanzó un paro comercial por cuatro días que formalmente arrancará este mediodía y terminará el martes, apenas dos horas antes de la audiencia con la ministra de Producción, Débora Giorgi.

La nueva protesta, que será la novena contra la administración kirchnerista desde el cierre de las exportaciones de carnes en marzo de 2006, contempla la no comercialización de granos a puerto y de hacienda para faena. Pero –garantizó la mesa de enlace– no afectará a los lácteos, frutas y verduras, así como a los granos que se dirijan a los campos para alimentar a la hacienda y al ganado de las amplias zonas afectadas por la sequía. Además, confirmaron para hoy al multitudinario acto del campo en la ciudad cordobesa de Leones.

La decisión del ruralismo de parar no cayó bien en los despachos oficiales, desde donde se interpretó como “una provocación sobre todo en momentos en que el Gobierno los llama para reabrir el diálogo y encontrar soluciones a los problemas del campo”. Sin embargo, los voceros oficiales recalcaron que la voluntad oficial es el diálogo, por lo cual ratificaron que Giorgi presidirá el encuentro del martes, a partir de las 14, junto al secretario de Agricultura, Carlos Cheppi.

“Débora no los convocó en estos tres meses porque sabía de las gestiones de (el ministro de Planificación, Julio) De Vido con (el presidente de SRA, Hugo) Biolcati. Ahora es el momento de conversar, pero lanzar el paro es una actitud muy provocativa y caprichosa”, comentaron en Casa Rosada. La invitación desde la cartera productiva se produjo a través de una carta firmada por Giorgi y dirigida personalmente a cada uno de los presidentes de Sociedad Rural (SRA), Federación Agraria (FAA) –con error incluido: Bussi por Buzzi–, Confederaciones Rurales (CRA) y Coninagro. Y tenía por objetivo inmediato poner paños fríos a una jornada más que caliente –más allá de que la temperatura térmica rozaba los 40 grados cuando se confirmó el encuentro–, que había arrancado temprano con una reunión urgente de la mesa de enlace. La revelación que anteanoche hizo el vocero presidencial, Miguel Núñez, de las negociaciones reservadas que hicieron en los últimos dos meses De Vido y Biolcati, generó mucho malestar entre ruralistas, pero no logró quebrar la unidad sectorial. No obstante, algunos reproches que el presidente de SRA escuchó de sus colegas, los líderes rurales reforzaron su alianza y aprovecharon el mensaje de Núñez para atacar al Gobierno: “Mas allá de tener diferencia en algunos temas, vamos a trabajar juntos por el bien del país”, afirmó el presidente de CRA, Mario Llambías, en la conferencia de prensa vespertina en la que aceptaron la convocatoria de Giorgi, pero lanzaron desde este mediodía el paro granario.

Los dirigentes afirmaron que la huelga era el mandato que las cúpulas de FAA, CRA, SRA y Coninagro tenían de sus bases ya la semana pasada, y sólo lo habían postergado ante la eventual convocatoria presidencial. Pero “las chicanas y los ninguneos colmaron el vaso”, describió un dirigente. Llambías enfatizó que con la ministra de Producción esperan avanzar “en todos los reclamos del campo: retenciones, carne, leche, cereales y economías regionales”.

Buzzi sintetizó: “Recogemos el guante que dejó el Gobierno. Giorgi es una ministra, con lo cual (que los reciba) ya mejora la situación en la que estamos”.