La fuerte depreciación de precios padecida por la lechería durante el segundo semestre de 2008, dejó abierto un signo de interrogación sobre la rentabilidad de varios proyectos lecheros radicados en el país.

El grupo de inversión neozelandés PGG Wrighton, que maneja casi dos docenas de tambos en todo el país, dispuso la "congelación" temporal de sus inversiones.

"Este stop no significa un cierre de nuestro proyecto lechero en Uruguay sino una postergación momentánea relacionada a los problemas de iliquidez internacional", aseguró a Ultimas Noticias el general manager de Rural Supplies de la firma, Rodrigo Puente.

Fuentes del sector lechero indicaron a este matutino que el grupo neozelandés detuvo una inversión programada de 100 millones de dólares, que afectaría la infraestructura de tres establecimientos que estaba en marcha.

"Este año completamos los 20 establecimientos en todo el país, y si bien se producirán demoras en la culminación de las obras planificadas, los desarrollos ya iniciados serán culminados", agregó.

El proyecto neozelandés llegó al país solventado con dineros aportados por fondos de riesgo originarios de Nueva Zelanda, pero las fuentes advirtieron que con la crisis financiera internacional se comprometió el arribo de fondos frescos para el proyecto, debido a lo magro de las rentabilidades que surgen de los actuales precios de la leche.

Como consecuencia de ello, el grupo neozelandés estaría buscando compaginar un nuevo fondo de inversión que permita completar el financiamiento del desarrollo planteado, aunque ahora con capitales nacionales. Según el informante, los papeles de este fondo de inversión estarían siendo ofrecidos entre los brokers de las administradoras de fondos previsionales, para colocar la deuda en ese target financiero. Los sectores productivos para quienes las lácteas neozelandesas son competencia, sostienen que el modelo productivo sobre el cual se sustentan tales tambos, es "insostenible" para la operativa productiva nacional de la lechería.

"Ellos aspiran a que sus tambos produzcan 10.000 litros por hectárea al año, cuando los mejores productores locales, los que realizan las mayores inversiones de plaza, obtienen rinden de 5.000 litros por hectárea, si acaso, de 5.500 litros por hectárea", aseguró a Ultimas Noticias el presidente de la Cámara Uruguaya de Productores de Leche, Horacio Leániz.

"Y está claro que desde los 5.500 a los 10.000 litros, hay un trecho grande", agregó.

Explicó que el problema del modelo productivo que los neozelandeses llevan adelante, es que se debe invertir mucho dinero en alimentación, forraje y complementos alimentarios, lo que es posible cuando le leche paga buenos precios, porque los insumos son caros pero se amortizan con rentabilidades altas, pero se convierte en un serio obstáculo para desarrollar un negocio de esta características, cuando la leche vale lo que hoy se paga", agregó.

Pero los neozelandeses no acusan recibo del pesimismo sobre el éxito del modelo.

"A pesar de todo, no tenemos planificado detener nuestro proyecto sino que apenas estamos adaptando nuestro plan de negocio a la nueva realidad", agregó Puente.