En Charata, la semillera SPS comenzó la segunda edición del ciclo de jornadas a campo. Con fuerte hincapié en girasol, los técnicos brindaron un panorama de las tecnologías que se adaptan a las distintas variables que enfrentan los productores en la región NEA.

“El objetivo es anticiparnos a la decisión de siembra, que el productor vea a campo nuestro portfolio y que pueda estimar un resultado; en Charata, los productores pudieron ver cómo rinden, cómo se adaptan a la zona y cómo es la resistencia a enfermedades de nuestros materiales”, sintetizó Guillermo Simone, gerente general de SPS, durante el primer encuentro de las SPS Anticipa. Por segundo año consecutivo, la compañía semillera inició su ciclo de jornadas a campo con el objetivo de llevar a cada zona agrícola del país los híbridos y sistemas de manejo que mejor se adecúan a cada ambiente.

Las jornadas incluyen más de 50 ensayos y 40 prácticas de manejo en soja, maíz, girasol, sorgo y colza, junto a empresas de primera línea como Syngenta, BASF, Nitragin, Sudamfos, Bertini y Glencore, que acompañan a SPS con sus equipos técnicos y productos, en el camino para aumentar los rendimientos. “SPS tiene productos que se adaptan perfectamente a todas las zonas agrícolas y podemos llevar una propuesta comercial más que interesante a cada una de ellas”, señaló Javier Cereseto, gerente comercial de la empresa.

Con el foco en girasol

La primera parada de la recorrida fue el girasol. El cultivo es uno de los más importantes de la región. Iván Vrdoljak, breeder de girasol de SPS y oriundo de la provincia, aclaró de entrada cual es la prioridad, en Chaco, para la oleaginosa: “el objetivo es proponerle al productor una línea de híbridos cada vez más estables y lo más flexibles que se pueda”.

El especialista remarcó que, en los últimos años, la provincia ha cambiado la forma de sembrar. “Pasamos de una siembra convencional a una directa, y de una fecha que no pasaba del 20/7 al 20/8, a otra que, cuando podemos y el precio lo permite, se extiende hasta fines de septiembre, primeros días de octubre”, explicó. Por eso, indicó que “necesitamos un híbrido muy plástico, que se adapte muy bien a los cambios que tenemos, porque en esas distintas épocas de siembra se nos presentan distintos tipos de suelos”.

Así, Vrdoljak mostró dos híbridos nuevos para la región. El primero, el SPS 3109, un material de alto aceite y de muy buena tolerancia a enfermedades, como downy mildew, roya o septoria. “Cuando nos retrasamos por tormenta u otro factor, la estabilidad está dada por la tolerancia al vuelco, al verticillium y la tolerancia a la inserción de alguna otra mosquita”, detalló el experto.

El SPS 3190, en cambio, es de un porte más vigoroso y de mayor altura que el 3109. “Es el híbrido que va a hacer ruido y que más le va a gustar a los productores por el tipo de planta y por el comportamiento sanitario”, comentó Vrdoljak. Y agregó: “estamos sembrando estos dos híbridos desde el sur de Buenos Aires hasta Paraguay, lo que da la pauta de la adaptabilidad que tienen a diferentes condiciones. El 3190 ha pasado por varios ambientes, en los cuales hay distintos tipos de enfermedades y ha avanzado en todas las regiones”.

A la hora de las recomendaciones, el breeder de SPS sostuvo que “con estos materiales, si atrasamos la fecha de siembra, generalmente, agarramos mejores condiciones. La lluvia los encuentra en un período más inicial de preformación de hojas, lo que nos puede ocasionar una planta de mucho mayor tamaño”. Y aclaró que es necesario tener en cuenta que hay enfermedades que pueden afectar al final de ciclo en siembras tardías y, por eso, es necesario contar con herramientas como los fungicidas. “Los resultados los vemos en kilos y en materia grasa”, apuntó Vrdoljak.

En el escenario actual de baja de precios, el especialista afirmó que “es fundamental, en el momento previo a la siembra, ver qué barbecho tengo, qué nivel de humedad, cuánta agua acumulada en el suelo y qué tipo de suelo. Si tengo un muy buen nivel de fertilidad, me puedo jugar a sembrar un precoz. Si tengo un suelo más arenoso y el perfil no es muy completo, me juego a un híbrido de ciclo más largo, para que, cuando lleguen las lluvias, pueda responder bien”.

Para él, levantar la densidad con manejo de fertilizantes y manejo de fungicidas, conduce a un mayor rendimiento y a un mayor contenido de aceite. Lo principal, según el experto, es aportar nitrógeno, ya que en el Chaco no hay deficiencias de fósforo y potasio. “Hay que poner nitrógeno, porque nosotros lo usamos bastante de entrada y después no sabemos si va a llover lo suficiente como para que llegue a tiempo a la planta y pueda internamente desarrollar la cantidad de hojas y preformar el capítulo para lograr un nivel de rinde superior”. Y concluyó: “si de entrada no favorecemos esa preformación inicial, el girasol no llega a un nivel de rinde de 2000/2500”.

Las novedades

En maíz, la empresa mostró a los productores tres híbridos. El primero de ellos, el SPS 2790, netamente de la zona núcleo, fue la primera vez que se llevó al Chaco. El objetivo de la semillera es dilucidar si un templado con evento puede funcionar en las condiciones ambientales del Norte o si es preferible un tropical sin evento. “Lo que vemos es que, en fechas tempranas, puede ser que calce; para fechas tardías, el riesgo es más alto. Son respuestas que encontraremos una vez terminados los ensayos”, explicó Hernán Echagüe, técnico de SPS y coordinador de la jornada.

Marcos Mur, técnico de la compañía, adelantó que para la próxima campaña se incorporará un maíz nuevo. “Un híbrido que ya viene con el gen TDMax, el evento bt11, que es el que controla bien la diatraea”, comentó. Por su parte, Echagüe señaló que es un híbrido que está dentro de los de ciclos más cortos (130 días de madurez relativa), pero dentro del segmento de los de mayor potencial. “Va a estar posicionado como un maíz de medio a alto potencial. Es un segmento en que vamos a competir con maíces de punta en lo que es tropical”, sintetizó.

En sorgo, SPS mostró su híbrido 5050 sembrado en dos densidades. “Por el ciclo y la adaptación que tiene, es un material muy recomendable para la zona chaqueña”, argumentó Echagüe. Según él, es un híbrido que calza bien en la zona con una siembra bien temprana o, por el contrario con una siembra de enero o febrero. “Tiene un ciclo muy corto, muy precoz, tiene 55 días de floración, 105/110 a cosecha en siembras tempranas, y 95/100 en fechas de enero; por lo cual encaja muy bien para lo que es doble cultivo”, agregó. El fuerte del híbrido es que una de las líneas que lo compone es tropical, lo que le inyecta muy buena tolerancia a golpes de calor y sequía. Además, tiene un muy alto tenor proteico. “Un sorgo normal tiene entre 8/9% de proteína en grano, este tiene 12%, con lo cual tiene una excelente calidad para lo que es la elaboración de balanceados o alimentos”, detalló. Y finalizó: “es ideal para arrancar con una alternativa bien temprano y después ir a una soja, o bien salir de un girasol y meterse en este tipo de sorgo”.

La última parada fue en el cultivo de soja. Allí, Marcos Bradley, técnico de SPS, sostuvo que la empresa produce materiales localmente, a través de un convenio alcanzado con semillas Magna. Y anticipó que este año entrará una variedad nueva, que es la 7x0 indeterminada y que ya está en los ensayos de AAPRESID.

“Actualmente, variedades para esta zona, tenemos desde la 4900, para sembrar en primavera, y que puede verse mucho en el este del Chaco en esas fechas de agosto en que hay humedad”, indicó. Para las fechas de noviembre, SPS cuenta con una V media indeterminada, con muy alto potencial de rendimiento. “Para diciembre/enero, la 8x0, que es la variedad bandera para la zona”, dijo Bradley. Y contó que el año pasado estuvo segunda en la RECSO en todas las variedades del grupo VIII, mientras que en la red de AAPRESID, que es la red específica que hay para el NEA, también salió segunda.