Sr. Secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación , Ing. Carlos Cheppi, Sr. Titular de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario, Dr. Ricardo Etchegaray, Titulares de ASAGIR, ACSOJA, Argentrigo, autoridades presentes, señoras, señores, muy buenos días.

En primer lugar quisiera agradecer especialmente a la Bolsa de Cereales por su hospitalidad, y a todos ustedes por habernos acompañado durante este año. Es un honor para mí estar hoy junto a todos ustedes en mi carácter de presidente de  MAIZAR. Agradezco vuestra presencia en esta ocasión donde despediremos el año 2008, un año con serias dificultades para el sector, pero que nos encuentra hoy unidos añorando una próspera recuperación. También agradezco en nombre de todos los aquí presentes y los no presentes, las lluvias registradas este fin de semana –en la Pampa húmeda entre 50 y 100 mm- en un momento en el que necesitamos activar las siembras demoradas fruto de la peor sequía de esto últimos 100 años.

No puedo dejar de manifestar la preocupación que existe en relación a la caída del área sembrada de maíz que se registra en esta campaña. De 4 millones has en 2007 pasamos a 3,34 millones de has como consecuencia de diversos factores que convergieron de manera simultánea: la caída de los mercados, la crisis mundial, el cierre de las exportaciones, un mercado a término con muchas dificultades y el alto nivel de retenciones en un contexto de bajos precios internacionales.

Esta caída afecta a la agricultura toda, entendiendo que la es el tercer productor de granos del mundo y que su exportación constituye uno de los mayores ingresos para nuestra economía. De acuerdo a un estudio de la Fundación Producir Conservando, el aporte de la cadena agroindustrial al PBI es del 18,5%. Durante el período 2002-2008, la cadena agroindustrial exportó unas 450 millones de toneladas, por un valor acumulado de 110.000 millones de dólares. En ese período, el sector agropecuario y sus industrias derivadas aportaron al fisco 27.500 millones de dólares en derechos de exportación y el 47% de todos los recursos del Estado si se toman en cuenta el resto de los impuestos.

Conscientes de esta situación, debemos buscar entre todos los actores de la cadena soluciones que nos ayuden en el corto plazo a retornar a los niveles anteriores de siembra pero, por sobre todo, a aumentar las hectáreas para los próximos años.

Confiamos en que los anuncios realizados ayer por la presidenta de la Nación sean una señal para comenzar a trabajar hacia los objetivos de largo plazo que el sector necesita.

Medidas como la apertura de las exportaciones, los cambios en el régimen para los exportadores con el fin de facilitar el mercado a término, la promoción de la ley de fertilizantes y la implementación de un sistema de reducción gradual de las retenciones ayudarían a mejorar sensiblemente las condiciones de siembra del cultivo, aprovechando la implantación de maíces tropicales para la actual campaña y generando mayor optimismo para el productor en la campaña futura, que se contagiaría al resto de la cadena.

Las proyecciones sobre el incremento de la población mundial son escalofriantes. Según fuentes de AACREA, se estima que en 2017 la población mundial llegará a los 7500 Millones de habitantes, contra los 6700 Millones de 2008. El crecimiento de la población urbana en China, que pasaría de 535 millones de habitantes en 2008 a 970 millones en 2020, generaría incrementos en la demanda de trabajo, caminos, vivienda, energía, alimentos en general y, en especial, proteínas.

Por otro lado, la proyección de la demanda de Maíz para etanol por parte de los Estados Unidos para la campaña 2017/2018 es de 120 Millones de toneladas. Hoy esa demanda se ubica en el orden de las 79 millones de toneladas.

Señores, la Argentina tiene una oportunidad única de producir mucho más maíz para la industrialización y aprovechar las oportunidades del mercado internacional. Ambos objetivos son complementarios y agregan valor a toda la cadena, potenciando todos los eslabones que la componen.

El rol activo del Estado y de todos los actores de la cadena es clave para que esta oportunidad se haga realidad.

Necesitamos incentivar una agricultura de mayor volumen y mejor que nos asegure la sustentabilidad en el largo plazo. En este marco, el maíz es un cultivo clave. Debemos incorporar más maíz a la actual rotación de cultivos, maximizando de esta manera, los rindes de todos los cultivos como consecuencia del cuidado de los suelos.

Y la tiene un papel fundamental en este escenario internacional. Nuestro país es el único lugar en el mundo en el que se podría aumentar sensiblemente la siembra del maíz por sus excelentes condiciones de productividad.

No olvidemos que la cadena de valor del maíz emplea actualmente a 800.000 personas. Estimamos que si logramos sembrar 10M de hectáreas en los próximos 9 años, el empleo total de la cadena llegaría a 2.700.000 personas, es decir un incremento de más del 200% en la demanda laboral.

Estamos convencidos de que lograremos alcanzar este objetivo. Esta es una tarea conjunta, de sinergia entre todos los actores del sector. El rol del Estado como motor de estas iniciativas es clave para consolidar esta visión. Las bases están dadas, contamos con los mejores suelos, los productores más eficientes del mundo, la tecnología más avanzada y un gran impulso industrial y comercial listos para triplicar el negocio actual. Está en todos nosotros construir este camino y transitarlo hasta alcanzar nuestra meta última.

Comencemos a recorrerlo en 2009.

Muchas gracias.