Buenos Aires - La industria veterinaria argentina, que venía creciendo paulatinamente en los últimos años, durante 2008 registró un freno en su actividad, principalmente en el sector de ganadería bovina, donde se produjo una baja del 20 % en el volumen de ventas, con aumento de los plazos de pago.
Esto se debió al impacto del conflicto entre el campo y el gobierno, que generó un bajo uso de productos veterinarios e inconvenientes en la distribución de los productos a nivel nacional. A esta coyuntura se le sumaron el factor climático, la crisis financiera mundial y la falta de medidas concretas de incentivo a la producción ganadera y lechera.
Además, en los últimos años la industria ha tenido que realizar importantes inversiones (sin disponibilidad de créditos) para adecuarse a las Buenas Prácticas de Manufactura exigidas por la resolución 482 del SENASA, que junto con el incremento de costos operativos, insumos –crecimiento en dólares-; acuerdos salariales y la competencia de manera desleal, hoy encuentran al sector sobreofertado, sin crédito, con baja rentabilidad y cuyos costos continúan aumentando.
En este marco, la industria agrupada en CAPROVE, buscará trabajar en los próximos años en el logro de los siguientes objetivos tendientes a recuperar el sector:
• Crecimiento de la ganadería nacional, manteniendo los estatus sanitarios
que logramos (libre de aftosa y de BSE); con campañas de vacunación nacionales
en pleno cumplimiento (por ej. carbunclo) y medidas concretas para erradicar
zoonosis como la rabia;
• Aumento de la eficiencia productiva y logro de una mayor productividad animal
en los rodeos de cría (con el mismo stock de madres), a través de la
transferencia tecnológica de la sanidad del profesional veterinario al
productor. Se plantea incrementar la tasa de destete en 10 puntos (63 % en 2007)
y disminuir las pérdidas por enfermedades reproductivas, infecciosas,
carenciales y las pérdidas por parasitosis (hoy son de 3.400.000 millones de
pesos); para poder así aumentar 4 puntos la tasa de extracción (24% en 2007) y
mejorar el índice de conversión por categoría y obtener así más terneros para
cubrir la creciente demanda interna y externa de carne.
• Implementación total de las Buenas Prácticas de Manufactura que garantice la
oferta de productos de calidad que contribuyan a la salud animal y humana
(zoonosis), a la seguridad agroalimentaria y al aumento de la productividad de
carne y leche.
• Una comercialización trasparente que consolide a la industria veterinaria en
el país y en su proyección hacia el exterior.