Según un estudio realizado por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que midió las estimaciones de los efectos negativos en la producción agrícola y el ingreso de divisas al país en las campañas 2007/08 y 2008/09, la Nación estaría por perder un total de U$S 2.244.116.0000, por restricciones a las exportaciones de trigo y maíz en el año, y por la desincentivación de los productores para sembrar esos cultivos. 

“El país perdió, por restricciones a las exportaciones de trigo y maíz, al diferir las ventas de los mismos U$S 664.140.000 en 2.008” y a eso hay que sumarle “U$S 1.579.976.000 que dejará de percibir por una menor producción de trigo y maíz en el 2009, arrojando un resultado negativo de U$S 2.234.283.290”.

Las intervenciones en los mercados y la sequía que imperó en la mayor parte del año hicieron que la superficie de siembra se redujera así como el uso de tecnología en trigo y maíz, razonó el informe y detalló: “Esta menor siembra y aplicación de tecnología harán que el país produzca 8.726 millones de toneladas menos de trigo y maíz si comparamos la Campaña 2007/08 con la 2008/09”.

Si se contempla que el transporte automotor de carga de cereales hará 290.000 viajes menos –a razón de 30 toneladas por viaje- se perdería, además, $416.000 (teniendo en cuenta 300 kilómetros de promedio al puerto).

“La pérdida sufrida por la intervención que redundó en menores precios y en una menor área sembrada para el maíz y el trigo, se reflejará en una caída de la producción y en menores exportaciones”, aseguró el informe.

El impacto en el futuro

Confederaciones Rurales analiza que para que un sistema agrícola sea sustentable en el tiempo se necesita aplicar la rotación de cultivos – para mantener la estructura – e incorporar al suelo los nutrientes que se le extraen.

En este sentido, la entidad presidida por Mario Llambías destacó que “las actuales políticas tributaria y de control de precios atentan contra la sustentabilidad del sistema agrícola debido a que obligan al sector a un cambio en la matriz productiva, reemplazando las gramíneas por soja”.

Asimismo, la menor inversión en tecnología “se traduce en una menor fertilización; es decir, una menor reposición de nutrientes”.

“Y el cambio de tendencia en la matriz productiva -el reemplazo de soja por gramíneas- implica que el país dejará de percibir, por más que se pasen 1,5 has. a soja, U$S 422.000.000 el año que viene”, concluyó el informe.

 

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