“Estamos en un proceso de liquidación de vientres que se acelera, caen la superficie con praderas y la invernada pastoril, caen los stocks bovinos y el mundo está saturado de carne. Antes, el tren seguía y nosotros nos bajábamos como mercado. Ahora lo que se paró es el tren: aunque nos queramos subir, ya no podemos”, expresó el consultor privado Ignacio Iriarte, en el marco del seminario “La integración para el desarrollo ganadero”, organizado por la Universidad Católica Argentina (UCA), el Centro de Consignatarios de Productos del País y el Mercado de Liniers, el martes pasado.
En la misma línea, el ingeniero agrónomo Belisario Álvarez de Toledo, coordinador general de AACREA, enfatizó que “con la misma cantidad de vacas que existen en el país se podrían producir 2,7 millones de terneros más si se logra pasar del 62% de destete al 75%.
Además, analizó que en la misma superficie que ocupa la ganadería actualmente se podrían disponer 5,7 millones de vacas adicionales, cuya producción -llevada al peso de faena- daría lugar a una oferta adicional de carne de 1,5 millones de toneladas, lo cual “significarían un aumento del 49% respecto de la situación actual”.
Por su parte, Iriarte hizo mención a la actual crisis mundial, y consideró que “detuvo las exportaciones cárnicas e hizo caer un buen número de contratos ya firmados, que se están renegociando”.
“Creemos que el panorama va a seguir siendo muy incierto por un par de semanas, y aun si se recuperan los mercados la caída de los precios de venta de carne al exterior no va a ser inferior al 40% ”, pronosticó el analista.
Desde 2005, el aumento que venía registrando la producción, se detuvo “pero la cantidad de hacienda faenada siguió aumentando, lo que llevó a una disminución del stock. En otras palabras: muchos productores están liquidando su capital productivo”, explicó Toledo para luego agregar: “Durante los últimos años, se ha dado un traslado de la ganadería de las zonas pampeanas a otras regiones, como el NOA y el NEA, donde la productividad es menor. Por cada 100 vacas que se trasladan a estas zonas se producen 21 terneros menos”.
Finalmente, A. de Toledo avizoró lo que la Mesa de Enlace tanto recalcó durante el conflicto con el Gobierno: “El crecimiento del consumo y la baja en la producción determinarán que la Argentina deba importar carne a partir de 2012 y nuestro país desaparecerá del mercado de exportación de carnes de calidad”.
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