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El jueves pasado en la Jornada de Actualización Técnica de Soja, organizada por el Grupo CREA en Venado Tuerto, entre los 180 productores y empresarios convocados primó la incertidumbre por la crisis internacional, por las ineficientes políticas del Gobierno en materia agropecuaria, y por un factor que se les escurre de las manos y que desde hace seis meses los inquieta: la sequía que azota la región.

Agrositio dialogó con Fernando Menéndez, coordinador tecnológico Región CREA Sur de Santa Fe, que explicó: “A pesar de la concurrencia, vemos los ánimos mal porque los números están muy finitos y hay, sobre todo, mucha incertidumbre y lo que más impacta es que ya no tenemos herramientas para poder fijar precios”.

A los problemas del mercado, se suman los de carácter medioambiental, y el suelo lo ha demostrado en poco tiempo. “El año pasado, en la zona de Monte Buey para sembrar soja teníamos la napa en alrededor de un metro y hoy está cerca de los tres”.

La napa freática tiene un ascenso capilar de un metro, por lo que la disponibilidad de agua estaría recién a los dos metros por estas fechas, que es más o menos el nivel al que llegan las raíces de los cultivos. “Lo que ocurre es que cuanto más abajo están, menor es el impacto de la napa”, explicó Menéndez.

“Venimos con un panorama de sequía y ya habíamos empezado con los suelos poco cargados, hoy estamos estimando un 50% de recarga de agua útil del suelo, lo que suma más incertidumbre y riesgo a los cultivos”, indicó el también coordinador del Plan Nacional Agricultura de Manejo de Agricultura por Ambientes de AACREA.

Esta situación poco alentadora no hace más que llevar al productor a interrogarse si el próximo año va a estar marcado por la misma escasez de precipitaciones, y consultado sobre esta cuestión, Menéndez respondió: “Se está pronosticando que 2009 va a ser un año neutro, lo que significa que no tenemos un efecto esperado de sequías ni de buenas lluvias”.

Contrario a lo que ocurría ante la presencia de La Niña, que implicaba sequía, o El Niño, que significaba un aumento de humedad; hoy, las temperaturas del Océano Pacífico aportan más perplejidad y los pronósticos quedan sujetos a toda la variabilidad del clima de la región.

“En seis meses, llovió sólo 45 milímetros”

Gastón Galarce es productor y lidera técnicamente la regional Vicuña Mackenna de Aapresid. Agrositio dialogó con él, para evaluar el impacto que la seca produjo en su zona de trabajo. Con un área sembrada de 600 hectáreas de trigo y cebada, Galarce estima una pérdida material del 50%.

“Arrancamos la siembra con los niveles justos de humedad y después se fueron secando los perfiles”, explicó el entrevistado y acentuó: “La cuenta que tenemos es que en los últimos seis meses, se registraron sólo 45 milímetros de precipitaciones”.

Entre los cultivos, “algunos trigos de ciclos largos están encañando, otros están espigando y ya se ve que la altura de espigazón es baja. El entresurco todavía está abierto y se ve mucha senescencia de hojas en la parte basal”, detalló Galarce.

Asimismo, “en semilla por espiga ya está definido que hay una merma de rinde de alrededor del 50%; y hay todavía trigos de ciclo corto que están en un estado fenológico más atrasado”.

“La realidad es que tendría que haber llovidos 15 días atrás para no tener una merma tan grande de rinde, hay lotes que están muy sufridos”, indicó el productor y concluyó: “Por lo que conozco, no hubo una campaña equivalente de lluvias tan escasas. Y que no haya humedad para sembrar maíz en esta fecha, también, es preocupante”.

Por Flavia Salon

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