La oportunidad

El cultivo de maíz posee un enorme potencial de crecimiento basado en las proyecciones de expansión de la economía mundial, el aumento de la demanda de alimentos y el surgimiento de nuevos usos como los biocombustibles. La demanda internacional de maíz y la de los productos de su transformación -carne vacuna, pollos, lácteos, cerdos y productos de las moliendas húmeda y seca, etanol, biogás, entre otros- crecen sostenidamente en los mercados mundiales. Algunos sectores encuentran una oportunidad de crecimiento única y aspiran a transformarse en líderes mundiales con productos de alta calidad basados en la disponibilidad de maíz en gran cantidad.

La Situación Actual

A pesar de las actuales lluvias, los suelos se presentan con falta de humedad en las principales provincias productoras ofreciendo una gran incertidumbre. El maíz de alta tecnología es la alternativa más rentable pero la inversión necesaria para su producción es muy superior a la requerida por otros cultivos. Los sectores ganadero y lechero tienen un gran potencial de crecimiento. Sin embargo, encuentran dificultades para enfrentar la coyuntura actual y han sufrido constantes trabas a la exportación, lo que desalienta la inversión que permita un aumento de la competitividad y eficiencia en el largo plazo.

La Solución

El potencial de la cadena del maíz argentino solo podrá desarrollarse a partir de la coordinación de todos sus eslabones y del compromiso con una estrategia común que permita superar las barreras al desarrollo en el corto, mediano y largo plazo. En MAIZAR desarrollamos un plan que propone que el área sembrada con maíz y sorgo en Argentina debería crecer hasta alcanzar los 10 millones de hectáreas en la campaña 2016/2017. Ese futuro solo será posible si la producción crece a gran escala y si aumentamos la transformación interna en productos de mayor valor. Para aprovechar esta oportunidad el cultivo de maíz necesita políticas que incentiven su producción. Para ello se debería:

• Sancionar cuanto antes la ley que permita desgravar del impuesto a las ganancias el costo de los fertilizantes específicos para el cultivo del maíz, tal como ya ha ocurrido en otras épocas -Gobiernos de Frondizi e Illia-. Existe en la actualidad un proyecto presentado por la Senadora Giusti, presidenta de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Senadores.
• Estimular y promover el desarrollo de las industrias que transforman internamente el maíz. Especialmente la ganadería, lechería, avicultura y el sector porcino.
• Recuperar la operatoria de los mercados de futuros a fin de aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado internacional.
• Eliminar las trabas a la exportación y dejar en competencia tanto al mercado interno como al externo de forma tal que el productor logre el precio pleno de su producción.

Estamos convencidos de que la única forma de disminuir el costo de los alimentos es a través de un fuerte incremento de la oferta, estimulando a todos los productores (tanto grandes como pequeños y medianos) a invertir en aumentar la producción.