“La cebada fue percibida tradicionalmente como un cultivo con baja respuesta de la tecnología y de bajo costo, pero hoy se lo puede fertilizar y las perspectivas de rendimiento son iguales o mayores al trigo”, expresó a Agrositio, Gustavo Ferraris, especialista en fertilización y manejo de cultivos del INTA Pergamino.
En el marco del XVI Congreso Aapresid en Rosario, el Ing. Agr. dialogó con este medio antes de su disertación sobre la fertilización de cebada cervecera. “Es el único cultivo argentino en el que el componente calidad es importante. Prácticamente la totalidad de la cebada producida en nuestro país se destina para la producción de malta para cerveza (más del 98%)”, explicó.
El cambio de variedades con alto potencial de rendimiento revolucionó la producción del cultivo. “El objetivo de la fertilización nitrogenada, que es el principal elemento que determina las dos cosas: rendimiento y calidad, es reunir una disponibilidad inicial de Nitrógeno de alrededor de 120 kilos”, precisó el especialista.
Consejos para el productor
El cuidado básico que tiene que tener el productor es “no tener problemas con la calidad porque puede ser severamente condicionado con los precios”. En este sentido, destacó que es un factor primordial realizar “siembras tempranas y cuidar una adecuada disponibilidad de Nitrógeno tardío para concentrar en los granos y producir proteínas”.
El ingeniero destacó que el cultivo brinda dos oportunidades al productor: “Una de ellas es la de intensificar la producción”. Y explicó que las rotaciones más intensivas que se hacen hoy en día en la región pampeana tienen la secuencia trigo-soja de segunda y maíz. “La cebada podría insertarse dentro de esa rotación después de una soja de segunda y como antecesor de un maíz de segunda; para pasar a hacer tres cultivos o cuatro cultivos en dos años”.
“La estación de cultivo, la disponibilidad de radiación y la posibilidad de precipitaciones cierran en la región pampeana como para poder intensificar la secuencia”, precisó.
Ferraris indicó que esto brinda la oportunidad de ser un cultivo más, aportar más rastrojos y más nutrientes, obtener más rentabilidad y, a su vez, aprovechar los recursos que quedan remanentes en el otoño.
Por: Flavia Salon
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