La plaza del Congreso perderá hoy una de sus atracciones. Los manifestantes del campo decidieron retirar la carpa montada por Carbap, que en los últimos siete días sirvió de barricada porteña para Alfredo De Angeli. "Por la seguridad de todos, decidimos levantarla para no tener roces", aseguró en esa tribuna el hombre que tiene la voz más fuerte entre los productores agropecuarios. De Angeli habló entonces de evitar las confrontaciones y recordó el corte de arma blanca sufrido por uno de sus adherentes el jueves último en medio de un tumulto. En voz más baja, los manifestantes consideran que la carpa ya cumplió su ciclo en esta protesta.

Es que la plaza del Congreso fue ayer un sainete descoordinado. En las diferentes pistas se representaron obras al mismo tiempo, con el público moviéndose entre los escenarios como en una gran feria al aire libre. Nada recordaba que allí se disputaba la ocupación del espacio público para forzar decisiones políticas. Un instante puede tomarse para congelar las imágenes dispersas. A las 18.30 llegó De Angeli en una camioneta desde Gualeguaychú. Vibró la carpa del campo, pero no fue el único punto de atención.

Pegada a la concentración agropecuaria se instaló una carpa de pastores evangelistas. Sus rezos y equipo de sonido competían con las palabras de De Angeli, que en ese momento exigió que los productores pudiesen asistir al recinto de Diputados cuando sea debatido el tema de las retenciones móviles.

De Angeli hablaba desde una carpa convertida en cartelera, donde localidades como Pringles, Noetinger y muchas más mostraban sus presencias con banderas. Múltiples mensajes quedaron pegados en las lonas, dándose la visión de un improvisado santuario. Y De Angeli siguió su discurso, con su promesa de no quedar nunca de rodillas, mientras el ruido de petardos anunciaba el arribo de una marcha. Banderas rojas se veían avanzar. La pregunta común era saber si estaban a favor o en contra del campo. El color ya no indica nada.

Llegaba así la columna de Convergencia Socialista, que apoya a los productores. Pero dejó atrás la carpa del campo y enfiló hacia las posiciones del kirchnerismo. Con cánticos opuestos al Gobierno, avanzaron esos manifestantes entre las seis carpas oficialistas. Dieron la vuelta a la plaza y se acomodaron para escuchar el final de De Angeli, cuando apuntaba al valor de la convocatoria para hoy de intendentes del interior del país.

El ya famoso toro y la paloma inflables quedaban cerca de la mesa del MST, que respalda al campo y "volantea" contra el proyecto del tren bala. De Angeli agradeció a esa agrupación, a Juan Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa, y a Raúl Castells por "cuidar" la carpa. Este último dirigente se disponía ayer a instalar su propia carpa en apoyo al campo.

Otro foco de atención se dio al instalar América TV su estudio en la plaza. Para su noticiero fue De Angeli. Fuera de cámara quedó a centímetros de Edgardo Depetris, alma del campamento kirchnerista. Se ignoraron.

Fuera de escena, sobre Yrigoyen, un cartonero instaló su carpa iglú para pasar la noche sin mirar lo que ocurría alrededor.

Por Daniel Gallo
De la Redacción de LA NACION