Según indicó el informe de Escenarios Granarios, la semana pasada los fondos arrancaron “con temor” ante el análisis que la Comisión del Congreso Norteamericano estaba realizando sobre la responsabilidad de éstos en el aumento de los precios de los commodities, tanto alimenticios como energéticos.
Consecuentemente, el petróleo que “alimentado por los informes de los Bancos Internacionales” había superado los 135 dólares por barril, sufrió una baja, y se ubicó en 125 dólares por tonelada, con posibilidades de albergar un retroceso aun más profundo.
Los granos, por su parte, “habían detenido su tendencia alcista hace dos meses”, particularmente en el caso de la soja y el maíz. Pero cuando el petróleo subió rápidamente, repercutió de la misma manera en los precios de estos cultivos, cuyos precios se alzaron de manera ávida.
“La gran pregunta es si el envión que tomaron los fondos continuará, o si sólo será momentáneo. Recordemos que los mismos estaban dubitativos no sólo por la Comisión del Congreso Norteamericano, sino también porque la economía norteamericana había dado señales de estar formando pisos, con lo que ganaron atractivo las acciones y los bonos, y para comprarlas los fondos deberían cerrar posiciones en los mercados de commodities”, apuntó el informe.
Alimentos versus combustibles
Paralelamente, continúa en el tapete la discusión de los commodities destinados a combustibles o alimentos. Éste fue uno de los temas que trató la ONU (Organización Naciones Unidas) la semana pasada, en la reunión extraordinaria sobre crisis alimentaria.
Mientras, en el país se acentúa el conflicto agropecuario, agravando los mercados, cada vez más inciertos