MAR DEL PLATA.– La Comisión Episcopal para la Pastoral Social reclamó ayer una dirigencia comprometida con la justa distribución de bienes y reiteró, en el cierre de otra edición de la Semana Social, que la Nación "requiere gestos de grandeza".
"Nuestra patria nació con gestos de grandeza, como el de Manuel Belgrano donando para escuelas el premio de sus victorias o el de José de San Martín con su histórico renunciamiento en Guayaquil", dijo en sus conclusiones el obispo de San Isidro, monseñor Jorge Casaretto, en una implícita referencia a la difícil coyuntura que el país afronta por el conflicto entre el campo y el Gobierno.
Quizás una secuela de esa tensión fue la silla vacía que los prelados vieron ayer en el panel previo al cierre: el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, faltó a la cita sin dar mayores justificaciones sobre su ausencia. "Cuando lo considere necesario nos dará las explicaciones que crea convenientes", dijeron fuentes de la Cepas, que comenzaron a manejar esta posibilidad en la tarde del viernes, cuando se desarrollaban las primeras actividades de este encuentro.
La Semana Social comenzó horas después del llamado de la Iglesia al diálogo para resolver el conflicto del campo. Casaretto evitó pronunciarse sobre comportamientos particulares de las partes, y sólo el obispo de Río Gallegos, monseñor Juan Carlos Romanín, fue crítico con el Gobierno y señaló, entre otros cuestionamientos, que la prolongación de conflictos es "una estrategia" que el kirchnerismo ya demostró durante el reclamo gremial de docentes de Santa Cruz.
Cuando tuvo que referirse a la pobreza y la exclusión, ejes centrales de una Semana Social que centralizó su debate en la justa distribución de bienes, Casaretto llamó a los dirigentes a "superar enfrentamientos y privilegiar esta problemática".
Uno de los paneles de la jornada inicial lo compartieron los economistas Carlos Melconian, Claudio Lozano y Alfonso Prat-Gay. Allí, a pesar de los matices, coincidieron en que durante los últimos años la economía argentina creció, pero a la par también lo hizo la pobreza.
Por eso Casaretto hizo un especial reclamo a empresarios y sindicalistas para buscar "motivaciones superadoras" y puso como ejemplo a los países más adelantados, donde con frecuencia "encuentran formas de cooperación".
En otra referencia que puede ser leída como un consejo a los protagonistas del conflicto del campo, resaltó que cuando aquí hubo disenso entre expositores y participantes se priorizó continuar con el diálogo "y no atrincherarnos en fórmulas que podrían ser matizadas".
Darío Palavecino