A pesar de los múltiples llamados al diálogo que se sucedieron desde la tarde del jueves, en la mañana de ayer los ánimos estaban muy caldeados en muchas rutas de la Argentina. Los cortes de camioneros y productores llegaron incluso a la autopista Buenos Aires-Rosario, la vía de comunicación más importante del país, y a la Autovía 2 que conduce a Mar del Plata.

En ese marco, los dirigentes de la Comisión de Enlace del campo estaban reunidos al cierre de esta edición, para definir qué hacer con el paro de comercialización de granos, originalmente previsto hasta mañana, domingo, y cómo responder a los llamados al diálogo que comenzaron el jueves.

El más fuerte fue el que llevó a cabo la cúpula del Epicospado argentino, que reclamó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner que convoque al diálogo y al campo que levante el paro.

En términos muy parecidos, y casi simultáneamente, se pronunció el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner.

En una primera reacción, el Gobierno pareció no recoger el guante: el ministro del Interior, Aníbal Fernández, respondió que "deberían reclamarle un gesto al campo, que tiene que desprenderse de la enorme riqueza que tiene".

Quienes también hicieron su reclamo para que se retome el diálogo fueron los gremios vinculados al sector agroalimentario, que ayer por la mañana dieron una conferencia de prensa en la sede de las 62 Organizaciones Peronistas, que dirige el titular del sindicato de trabajadores rurales (Uatre), Gerónimo Venegas.

Allí, trabajadores de la carne, del tabaco, pasteleros, lecheros, aceiteros, fideeros, panaderos y recibidores de granos, además de los peones rurales, le dieron un mensaje directo a Cristina Fernández de Kirchner: "Compañera Presidenta, sabe que cuenta con nuestro respaldo, pero tome usted misma las riendas de esta cuestión y destrabe el conflicto. La historia de lo va a reconocer".

Los trabajadores advirtieron que ya están sufriendo suspensiones, reducciones de la jornada laboral y falta de pago en sus salarios en muchos casos. A la Mesa de Enlace le pidieron que "actué de conformidad con la gravedad de la situación" y arbitre "las medidas necesarias" para que se establezca una mesa de negociación. Es decir, que levanten el paro.

Es que el clima de confrontación que se instaló en muchas zonas del país llevó la situación al borde de la violencia, en varios casos. En Entre Ríos, un grupo de productores irrumpió violentamente en el despacho del intendente de La Paz, el lunes pasado. Y en muchas rutas hubo amagues de trompadas entre automovilistas y transportisas de cereales que las cortaban en protesta, porque en tres meses fueron muy pocos los días en los cuales pudieron trabajar.

Mientras tanto, y entre otros factores por el mismo paro, los granos tuvieron esta semana un imponente raid alcista en los mercados internacionales, que volvieron a llevar las retenciones a la soja a niveles cercanos al 44% con que arrancó el régimen móvil que estableció el Gobierno, el 11 de marzo, y que disparó el conflicto.

Pero la Argentina no lo puede aprovechar, porque la comercialización está parada. Quienes sí sacan provecho son los competidores de nuestro país, como Brasil y Estados Unidos, que abastecen la demanda de los clientes que habitualmente cargaban en los puertos del Paraná.

En definitiva, un escenario extremadamente complejo en el que la Argentina sigue viendo pasar las oportunidades. Y en el que todos pierden.