CORDOBA.– “En dos meses he cobrado 500 pesos: soy casado y tengo cinco hijos”, cuenta Luis Sueldo, chofer de un camión Volkswagen modelo 2005. A su lado, Carlos Ocampo, propietario de un camión Iveco 1997, narra su angustia: “Tengo que pagar una cuota de 2500 pesos y llevo dos meses de atraso porque no tengo con qué afrontarla”.

Los dos integran el piquete de camioneros instalado sobre la ruta nacional 9 Norte, a la altura de la localidad cordobesa de Sinsacate, donde desde el atardecer del martes pasado hacen un corte total al transporte de cargas. Sólo dejan pasar a los automóviles y obligan a los ómnibus a tomar un desvío.

A unos 200 metros, al costado de la ruta, está la carpa levantada por los productores agropecuarios del norte cordobés. El puesto es compartido por autoconvocados y afiliados a la Sociedad Rural de Jesús María. Su modalidad de protesta es diferente, según la han determinado las centrales nacionales: sólo hay un control de las cargas y únicamente se impide el paso de los transportes de granos.

"Claramente hemos definido que no vamos a entorpecer el tránsito y mucho menos el abastecimiento de alimentos", puntualiza César Zoldano, presidente de la Sociedad Rural local.

En algunas declaraciones, las entidades agropecuarias han señalado que el corte total que los camioneros realizan en las rutas es funcional al objetivo del gobierno de Cristina Kirchner de desprestigiar la movilización rural y echarle la culpa de los trastornos en la circulación y un inminente desabastecimiento de productos de primera necesidad que se descuenta será la consecuencia de esa medida drástica.

"No, no, no. Nada que ver, acá no le hacemos el juego ni a Kirchner ni a Moyano", replican varios camioneros al unísono. "Nosotros tenemos nuestra propia entidad que no tiene nada que ver con ellos, lo que nos ha traído a este lugar es que hace 80 días que no trabajamos, que no llevamos un peso a nuestras casas, no aguantamos más", argumentaron.

Los 42 cortes que se contabilizaron en territorio cordobés fueron apoyados por la Federación Cordobesa del Transporte Automotor de Cargas (Fecotac), cuyos socios en su mayoría son propietarios de un camión, a veces dos, unos pocos de algunos más. "Si no nos poníamos al frente, esto se desmadraba", justificó el dirigente Pablo Trapani.

En la cola de camiones detenidos -que se extendía por un largo trecho de la ruta- los choferes duermen en la cabina o charlan o tratan de pasar el tiempo. Al principio, algunos se "calentaron", como dijeron, y protestaron por tenerlos parados tantas horas. Hubo momentos de tensión. No pasó a mayores. La policía vigila discretamente.

Complicaciones

"Sí, aquí estoy desde las 11 y parece que hasta mañana (por hoy), no me van a dejar pasar", comentó Luis Nieto, conductor de un camión con tolvas de cemento. "Yo creo que el productor tiene razón, este problema nos complica a todos", añade.

En la misma ruta pero unos metros detrás, Carlos Fabre, que transportaba harina a Tucumán, dice: "Aquí estamos, en la dulce espera. He tardado dos días en hacer 300 kilómetros. Hay que tener paciencia y esperar que el Gobierno escuche, que se dé por enterado de lo que está pasando".

Uno de los camioneros del piquete, Roberto Asvisio, señala que esperaban que 2008 fuera un buen año. "Lo que ha sucedido, nos ha dejado en la lona", se queja.

Inmediatamente, Ocampo añade: "Las cosas venían bien, en los pueblos todo el mundo estaba laburando bien. No entendemos por qué se tuvo que cambiar la mano".

Los camioneros chicos se sienten el jamón del sándwich. "Hacemos esto para que las dos partes (Gobierno y entidades) se junten, acá es preciso que nadie se haga el sordo y menos el ciego", resume un "veterano" del grupo.