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El año pasado, las políticas para el campo fueron uno de los ejes presentes en todos los programas electorales de los candidatos presidenciales, y la oposición salió, en los últimos meses, con los tapones de punta a defender los intereses del sector.

La dicotomía entre el campo y la industria es la discusión del presente, que data del pasado. En esta nota, el análisis de los pensadores y políticos de la Argentina de hoy:

En su última edición, la revista Veintitrés rescata las opiniones de las distintas personalidades políticas. El diputado nacional del Movimiento por Buenos Aires expresó: “Por un lado, el Gobierno aplica retenciones y dice que regula a favor de los más pobres, pero su política de redistribución es débil. Por el otro, el campo expresa en realidad el interés de los sectores más concentrados con una movilización en las rutas de una burguesía media rural que tiene intereses distintos a esos sectores”.

El historiados Rapoport disiente de esta postura: “Es un problema sectorial e histórico. Aquí no hubo desde el principio una política de distribución de ingresos que apuntara a la formación de los sectores medios, como hubo en otros países. No se conformó un país integrado y diversificado, que fuera para el conjunto de la población y no para unos pocos. Esa división histórica es la que algunos pretenden mantener”.

Y consideró que “los períodos de gracia del campo deben consolidarse con políticas que se orienten hacia el desarrollo de un país más industrializado”.

Por su parte, Federico Pinedo, legislador del PRO, sostiene que no se trata de puja entre sectores sino de un error central: “En el pasado, Martínez de Hoz se enamoró del ancla del dólar bajo y Domingo Cavallo también. Podríamos decir que los Kirchner se enamoraron de Guillermo Moreno, que es un ancla móvil y un pintor de la realidad”.

El ex candidato a presidente por Proyecto Sur y cineasta, Pino Solanas, definió que se “están enfrentando a las dos piernas de un mismo cuerpo”, y explicó: “En términos amplios, debemos pensar en un modelo de país que invierta en educación. salud, ciencia y técnica. No puede haber país sin campo como tampoco sin recursos naturales, y tampoco sin industria”.

“Este gobierno se hizo amigo de los poderosos”

María Estensoro, senadora de la Coalición Cívica, apuntó más lejos que el resto y denunció que el “Gobierno se hizo amigo de los poderosos y la mediana y pequeña industria quedó en un gran desamparo”. A su vez, criticó las políticas que el Ejecutivo delineó para el sector: “Para lograr que las empresas sean agroindustriales las políticas deben ser más transparentes. Hay que aumentar la producción y la inversión, incentivar a los sectores privados con créditos y no con subsidios”.

Su compañera partidaria, Margarita Stolbizer, ex candidata a gobernadora por la Coalición Cívica, expresó: “Antes se pensaba que la riqueza de la tierra se obtenía tirando semillas. Hoy el país logró estar a la vanguardia del mundo con un nivel de maquinaria y de tecnología inclinada al agro. Aunque hay que profundizar esa industrialización vinculada a los alimentos y solucionar esta pelea”.

Finalmente, Estensoro concluyó: “Es momento de sumar y no de oponerse”, y Stolbizer reflexionó: “Los legisladores deberían estar en sesión permanente”.

La gran pregunta es: ¿Se puede construir un país donde industria y campo no sean términos necesariamente antagónicos?