PERGAMINO.- En apariencia, Martina no entiende muy bien lo que ocurre por aquí. Su papá la subió a la camioneta y la trajo temprano desde Pinzón, a escasos kilómetros, hasta la plaza principal de esta ciudad. Entre el bullicio, los cantos y los duros discursos de los dirigentes, esboza su opinión con voz finita: "Apoyo al campo". Así dejó en claro que, a su manera, comprende la situación mejor de lo que uno supondría por sus escasos cinco años. Después se puso a jugar con un perrito.

Más que el corazón agrícola, ayer Pergamino podría haberse denominado "la garganta agrícola", porque el tractorazo convocado por las entidades del agro reunió, según los organizadores, a unos 3000 productores y vecinos. Para la policía fueron 1000. Llegaron a la plaza frente a la municipalidad en 150 tractores, camionetas y hasta gauchos de a caballo. Las consignas, bocinazos y las arengas trastocaron la calma de la ciudad y, si por aquí a alguien le quedaba alguna duda, el campo dejó en claro que está "repodrido", "defraudado" y "enojadísimo" con los gobiernos nacional, provincial y municipal. En este contexto, ayer los dirigentes propusieron otro tractorazo en el Monumento a la Bandera, en Rosario, para el próximo 25, de no mediar soluciones por parte del Gobierno. En Pergamino, la sensación térmica era ayer muy alta, a juzgar por los rostros y las expresiones de los asistentes, a pesar de que la mañana estuvo fresca.

Rodilleras

"Estas rodilleras que compraron los productores son para que las tengan, pero no para que las usen, porque necesitamos que de una vez se pongan de pie", dijo el locutor del acto al entregarle un par de esos enceres deportivos al intendente local, José María Gutiérrez. Muy serio, el jefe comunal se había colocado frente al micrófono para los oradores. La presión de la plaza lo obligó a hablar.

"Aunque acá me parece que hay algún sordo, lo repito: desde el principio nos opusimos al aumento de las retenciones; si nos expresamos en la gobernación es porque andamos de rodillas y si no, es porque apoyamos la medida. No voy a recibir este presente", dijo Gutiérrez, un intendente alineado entre los radicales kirchneristas que había expresado desde el principio su disconformidad con la norma.

Poco antes, los dirigentes de la Federación Agraria Argentina (FAA), la Sociedad Rural de Pergamino y de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) habían cargado duro contra los legisladores, intendentes y sobre todo el gobernador, Daniel Scioli: "Es el primer mendigo en la Casa Rosada cuando Buenos Aires es la provincia más rica y la que más aporta", dijo el secretario de CRA, Javier Jayo Ordoqui, no obstante, el más moderado de todos. "Llegamos a esta situación después de que se firmara una norma -las retenciones móviles- en un hotel cinco estrellas de El Calafate y que apoyó un ministro de rodillas. Nos robaron la fe y terminó de ser la puñalada por la espalda", expresó Jorge Solmi, de la FAA.

Desde un tractor podía leerse un cartel con la inscripción: "Ké Gansos". Y la gente reunida no dejaba de vitorear: "Argentina, Argentina, Argentina...".

Más temprano, cuando los tractores habían empezado a copar las calles que circundan la plaza, un hombre a caballo, con un tupido bigote, saludaba con un estandarte de la virgen y la insignia patria. Dice que se llama José Vasco, de 56 años, y es... camionero. "Tenemos que apoyarnos, yo soy camionero y si no hay cereal yo no puedo trabajar. Recorro el país y no hay caminos, yo lo sé porque ando arriba del camión, no como los otros", señaló este gaucho-camionero, algo así como una nueva especie rural.

Por Franco Varise
Enviado especial