En este sentido, recomendó a los ganaderos «que tienen la hacienda bovina en las veranadas que no la bajen porque allí están comiendo la caña colihue la cual, es un muy buen recurso forrajero. Y al sector de ganaderos ovinos se le recomienda no echar carneros directamente».

En cuanto al ganado vacuno, «los que están en la veranada actualmente están consumiendo el forraje que necesitan de la caña colihue, es un vegetal que por alguna razón no acumula tanta ceniza como otros. De esta manera, los vacunos en las veranadas en estos momentos están salvando la situación con la caña colihue».

En torno al agua aún «no hay problemas serios en el abastecimiento. Las aguadas aún no han sido inutilizadas por la presencia de cenizas. El efecto de la ceniza en éstas es variable, depende si son aguas quietas o corrientes (arroyo). En las aguas quietas como pozones, lagunas, etc, si se acumula mucha ceniza los convierte en inutilizables», explicó.

Con respecto al ganado ovino, «generalmente cuando el pasto está muy tapado de ceniza no lo come, deja comer. El animal bovino es muy selectivo, siempre busca lo que más le gusta. La ceniza hace que el grado de palatabilidad del forraje disminuya notoriamente hasta el punto de no comerlo (Se refiere a la combinación de características que estimulan a los animales a preferir un forraje sobre otro).

Particularmente el ovino es muy selectivo y, «selecciona especies y dentro de ellas, partes de una planta. Cuando el forraje está cubierto de cenizas pierde prácticamente toda palatabilidad».

En este sentido expresó que podría registrarse en estos casos inconvenientes de inanición, debilidad del animal ya que, «al cubrir la ceniza el forraje este se hace prácticamente incomible

En este marco técnicos del INTA y del gobierno provincial realizan una evaluación en los campos acerca de la cobertura de cenizas en al zona, «para tener un relevamiento expeditivo. Los resultados de estos estudios pueden cambiar de acuerdo a la cantidad de cenizas que caiga».

QUE HACER

En otro orden, Coppa recordó las recomendaciones que se está realizando al sector ganadero de la región. Se trata «de un criterio lógico. Hay que asegurarse la provisión de agua en la hacienda, verificar que las aguadas estén funcionando bien, que no estén trabados los molinos por las cenizas.

Si hay que suplementar con forrajes, fardos, peles de alfalfa o alimento balanceado; primero se debe hacer una selección de los animales. Uno no puede seleccionar a todos porque sería un costo enorme, por eso se debe hacer una priorización de qué categorías de hacienda se va a suplementar; mover la hacienda lo menos posible».

Recomendó hacer la suplementación en las aguadas, «donde los animales van a tomar agua. Ubicar los fardos, los alimentos en esos lugares.

Hay que mover la hacienda lo menos posible, quizás en estos momentos puede haber productores que pensaban hacer una pelada de ojos en ovinos pero, no es recomendable. No sería bueno hacerla».

Por otro lado, «esta es la época de servicio de los animales, es recomendable atrasarlo. Aquellos productores que están haciendo inseminación artificial, si el plantel es manejable, deben tratar de tenerlo dentro del galpón.

Todo esto es de criterio individual, lo que damos son recomendaciones muy generales pero vale la pena tenerlas en cuenta», agregó.

LA SEQUIA

Por otro lado, «este desastre ambiental, por llamarlo de alguna manera, se monta sobre otra cuestión que veníamos viviendo y es la sequía. Veníamos mal con esto, estábamos haciendo recomendaciones a los productores para manejarla, para atrasar el servicio, etc.

Y ahora tenemos este inconveniente, ambos problemas se potencian, hay una especie de sinergismo donde dos más dos son cinco».

En este caso, «el mallín estaba re-pastoreado porque no había habido mucho crecimiento por la falta de agua durante todo el verano, el pasto estaba muy corto y ahora se instala una capa de ceniza. Es decir que el pasto de un mallín ni se ve en este momento.

Estas son todas las cuestiones que perjudican en la zona de la estepa sobre todo», puntualizó el Ing. Coppa.

El Chubut