Raúl Ponzio lleva 16 años como intendente de Las Rosas, Santa Fe. En diciembre pasado, renovó su mandato hasta 2011. Pero éste sería sólo un dato más si no se tuviese en cuenta que Ponzio es un productor agropecuario que no pertenece a ningún partido político. Se puede decir que los valores que enarbola y su vocación lo llevaron al lugar donde permaneció por más de tres lustros. Agrositio lo entrevistó en Expoagro, donde habló de su extensa gestión y su trabajo por contener a los campesinos que migraron a las ciudades.

El intendente recuerda la década del ’70, cuando en el campo, el productor se dedicaba a las actividades mixtas: agricultura y ganadería. “Todavía no había llegado la soja, los pueblos tenían una actividad comercial, y muy poca industria”, remarca. Los presidentes de las comunas sólo se tenían que ocupar de garantizar el alumbrado, barrido y limpieza que el vecino reclamaba.

Más tarde, las necesidades fueron mutando, y el intendente debió transformarse “en embajador, en representante y generador de negocios. Y ahí es donde llegó el gran desafío”, destacó el entrevistado.

Sumado a esto, “irrumpió la soja, que impulsó todo lo que el peón rural expulsaba al mismo productor. Llegó la ‘taperización’ del campo, se vino una demanda de la construcción de parte de los productores que se fueron a invertir muy mal en el pueblo, podrían haber invertido bien en el campo, pero hubo todo una política orientada a eso”.

Entonces, Ponzio tuvo que responder a las nuevas demandas sociales. La necesidad de infraestructura era inminente, se produjo una inmigración del campo a la ciudad, la soja comenzó a transformarse en monocultivo, hubo un desplazamiento de la industria frigorífica, del trabajo de hacienda, y de los tambos. “Toda esa gente generadora de mano de obra se fue a la ciudad”, concluyó.

¿Cómo lograron dar trabajo a la gente subocupada (algunos trabajaban temporalmente en el desmalezamiento de la cosecha) que se instalaba en la ciudad? Con la llegada de la tecnología, los tapó la demanda de servicios. Entonces, brindaron educación no formal, formando gasistas, soldadores, para darle a la gente un perfil industrial, y lo lograron.

Hay equipo

Desde un principio, Ponzio tuvo claro que todo lo que haría debía estar acompañado de un buen equipo de trabajo. “Hay que ser muy amplio, ver que el objetivo es el desarrollo local y regional. Pero no hay que politizarlo partidariamente, porque ahí es donde empezamos a dividirnos”, explicó el intendente de Las Rosas.

Y en este sentido, metaforizó: “No interesa el color del gato sino que sirva para cazar ratones, entonces hay que ver cuál es la mejor gente para traerla al mejor lugar”.

En cuanto a la nueva generación, los hijos de los chacareros que buscan crecer fuera del campo, expresó: “Hay gente que se quiere quedar en el campo, pero hoy no hay políticas claras, como de macroeconomía, porque en Argentina importa el producto y no el productor. Se habla de cosecha récord, de precios internacionales favorables, pero no se habla de quién lo produce”.

Y reflexionó: “A nosotros nos interesa que lo produzcan quienes viven en los pueblos, porque derraman sobre el mismo. No queremos a los grandes pooles de siembra, no nos interesa que se metan quienes nada tienen que ver con el campo, como los fondos de inversión o los fideicomisos porque eso va en detrimento del productor que, tentado por los precios de los alquileres, arrienda su campo”.

Finalmente, Ponzio advirtió: “Ojo que no sigamos con una política rentista y que algún momento nos demos cuenta de que el campo queda en manos de sólo un mercado reducido, porque en Argentina de 300.000 productores de soja, el 4% produce el 70% del cultivo. Entonces, cuidado, defendamos al productor”.

Para visualizar la entrevista completa, acceda a: www.agrositio.com