GUALEGUAYCHU.- Y ratificaron, de paso, para despejar cualquier duda, que el paro agropecuario seguirá adelante. No hizo falta que terminara el discurso de la primera mandataria para conocer el descontento en la ruta; con gestos, los productores ya se expresaban antes de que finalizara de hablar la Presidenta.

"El discurso no alcanzó, y si nos van a compensar como lo hicieron hasta ahora estamos fritos [las compensaciones llegaron más a las industrias que a los productores]. Hay un montón de cosas que la Presidenta no tiene claro. Vamos a seguir firmes en la ruta; el paro sigue", disparó Alfredo de Angeli, presidente de la filial Entre Ríos de Federación Agraria.

Como él, otros ruralistas no anduvieron con vueltas a la hora de criticar. "Dijo lo de siempre y no hacemos nada con eso; no nos convence, porque eso es un cuento. Tienen que bajar las retenciones", afirmó Juan Andrés Susco, productor agropecuario. "Son todas medidas que ya conocemos", agregó Andrés Natale, otro productor entrerriano. "Ya tuvimos una triste experiencia [por las compensaciones]; no necesitamos que nos den dinero; necesitamos que no nos saquen del bolsillo", resaltó Antonio Veronesi.

Al margen de que no convencieron las medidas, a los productores les cayó muy mal que la Presidenta se refiriera a la soja como un yuyo. "Está mal asesorada", subrayó De Angeli. "Fue moderada en el vocabulario, pero con un desconocimiento tremendo de lo que es la producción agropecuaria; la soja es una planta que exige un mantenimiento, sanidad, inoculantes, fertilizantes, insecticidas y fungicidas. Se olvidó de decir eso, y son insumos que subieron cinco veces de precio", precisó Veronesi. Por aquí también hubo descontento, porque Cristina Kirchner no habló sobre cómo incentivar al productor de carne.

El rechazo de los productores fue el corolario de un día agitado en el corte de la ruta 14. Sucede que ayer se produjo el primer enfrentamiento fuerte con la Gendarmería Nacional. Después de seis horas en que reinó el caos y más de 1000 camiones quedaron varados en medio de la decisión de los productores de cerrar el paso al transporte internacional, asambleístas y efectivos de Gendarmería se trenzaron en un episodio, que incluyó duros forcejos, empujones por doquier y amagues de alguna que otra trompada escapada al aire.

La revuelta se inició cuando un camión procedente de Brasil se acercó al piquete y los gendarmes buscaron formar un cordón a ambos costados de la ruta, a la altura del kilómetro 52. Como los productores interpretaron que se iniciaba la represión, se lanzaron con todo a la ruta y se generó el choque con los gendarmes del destacamento Campo de Mayo. La fuerza recibió una orden de Buenos Aires de liberar la ruta al transporte del Mercosur.

"Vamos a resistir y no les vamos a entregar la ruta", gritó De Angeli en medio de los forcejos. El incidente no terminó en una catástrofe, porque el dirigente, llevado en andas, buscó calmar a los agricultores. Al observar que la situación se desbordaba, Luis Villavicencio, jefe de los gendarmes, llamó al productor para hablar a solas.

En una carpa de campaña, se celebró la cumbre, y después de 20 minutos el panorama se normalizó y el productor explicó lo que le dijo Villavicencio: "Fue un error de coordinación; querían hacer un cordón". Vitoreado, De Angeli ratificó que seguía cortado el paso al transporte internacional. Y que estaba abierta la circulación para la leche fluida, medicamentos, madera y alimentos para cerdos, aves y vacunos.

Anoche, al cierre de esta edición, había, no obstante, temor a que Gendarmería actuara durante la madrugada. "Puede ser que esta noche tengamos compañía; reforcemos la ruta por la noche", pidió el presidente de la Federación Agraria entrerriana. Para darle más ánimo a su tropa, De Angeli arengó: "Los que quieran aflojar que se vayan a la casa". Inmediatamente, todos levantaron la mano para afirmar que se quedaban en la ruta.

Si bien el roce con la fuerza de seguridad se produjo por la tarde, ya desde la mañana, el clima era tenso. A las 10.50, Gendarmería apostó sus hombres en el kilómetro 43, buscando habilitar el paso a los camiones del Mercosur. Atentos a esa movida, rápidos de reflejos, los productores movieron su gente de ese lugar y se trasladaron al kilómetro 52. Allí se quedaron para endurecer el corte al transporte internacional. No querían enfrentarse con Gendarmería, pero sí, continuar con el corte de la ruta.