Nunca se fue. Pero ayer volvió.
“Guillermo Moreno nunca estuvo ausente porque siempre está monitoreando los movimientos del Mercado Central. Pero ayer volvió con más fuerza. No sólo vino, sino que además trajo un plan para empezar a ejecutar”, dijo un influyente hombre que pasa las mañanas en el mercado que concentra la mayoría de las frutas y verduras que se comercializan en gran parte de la zona metropolitana.
Después de varios días de cuidado silencio y de muy pocas apariciones públicas, el secretario de Comercio Interior regresó ayer al cuadro principal de la escena económica. En la mañana de ayer, el polémico funcionario fue al Mercado Central.
Allí se reunió con las autoridades y operadores del mercado y les pidió que realicen un relevamiento de los camiones con frutas y verduras que están varados en las rutas cortadas por la protesta del campo. “Con la información en la mano, Moreno buscará la forma de liberarlos”, confió por lo bajo un operador.
Fuentes oficiales confirmaron a La Nacion la existencia de la reunión. En tanto, el presidente del Mercado Central, Carlos Martínez, dijo que hubo una reunión con Moreno, en la que las cámaras sectoriales plantearon que están perdiendo mucha mercadería en el camino.
“Nos comprometimos a que nos acerquen los pedidos formales de dónde están puntualmente los camiones y se lo vamos a trasladar a Moreno, y él verá la manera de cómo va a liberar su paso –dijo Martínez en declaraciones a Radio América–. Hay sólo 300 camiones de bananas parados en todo el país, de los cuales 180 están en la provincia de Mendoza.”
Según sus dichos, “hay camiones varados en Laboulaye [Córdoba] y en Rufino [Santa Fe]”, y estimó que “mañana [por hoy] se sentirá escasez en los tomates”.
Como la mayoría de los camiones tienen un dispositivo de localización satelital, los operadores del Mercado Central y el propio Moreno consideran que para hoy podrían tener los primeros relevamientos. En la tarde de ayer, varios se preguntaban cómo hará Moreno para poder liberar esos camiones, atascados en medio de una protesta que anoche se mantenía.
Algo más que un plan
Más allá del relevamiento de los camiones, la aparición de Moreno fue leída por varios empresarios como un regreso al foco mismo de la escena. El funcionario se mantuvo apartado de todo lo que tuviera que ver con la protesta del campo desde que el ministro de Economía, Martín Lousteau, anunciara las retenciones el 11 de marzo pasado.
“Tanto Moreno como [el ministro de Planificación, Julio] De Vido estaban balconeando la situación. Disimuladamente dejaron que el peso de las medidas lo soportara Lousteau. Y ahora, cuando el conflicto se fue de madre, van a aparecer a aportar soluciones”, dijo un empresario que está acostumbrado a ir y venir desde los despachos más influyentes del poder.
Se sabe que De Vido y Moreno militan en la interna del Gobierno en un ala distinta que Lousteau y su mentor, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. De hecho, las desavenencias entre Fernández y De Vido no son nuevas. “Obviamente que el ministro de Planificación y Moreno están preocupados por lo que sucede porque esto afecta a todo el Gobierno. Pero no están dispuestos a desgastarse por un conflicto que no generaron”, dijo un dirigente empresario.
Moreno es quien tiene un cargo con responsabilidades sobre la cadena de distribución de alimentos. “Jamás permitió que falten cosas en las góndolas. Apeló a los más diversos métodos, ortodoxos y no tanto, pero las góndolas estuvieron abastecidas”, razonó un ejecutivo de una compañía de productos de consumo masivo.
Y cuando las góndolas empiezan a mostrarse flacas por el prolongado paro del campo, Moreno no se ha quedado quieto. Además de la visita al Mercado Central, anteayer se reunió con ejecutivos de las empresas lácteas. La leche y sus derivados –un producto monitoreado con mucho celo por el secretario– ya empieza a faltar en los supermercados. Una fuente oficial dijo que se había interesado por conocer el stock que les quedaban a las empresas lácteas. “¿Después que se termine el stock qué pasará?”, preguntó La Nacion. “Usará las herramientas legales que tiene. Que son muchas”, contestó.
Por Diego Cabot
De la Redacción de LA NACION