Por tercer día consecutivo, aunque esta vez sin enfrentamientos ni incidentes, las calles de la Capital Federal y de varias ciudadaes del interior se convirtieron anoche en escenario de manifestaciones opuestas, unas en apoyo del reclamo del campo y otras en respaldo de las medidas que tomó el Gobierno para el sector.
A los cacerolazos que habían inaugurado el martes a la noche y a las concentraciones en contra del aumento de las retenciones a las exportaciones agrícolas se sumaron ayer algunos apagones. Se registraron protestas en varias esquinas de Palermo y Barrio Norte y en las zonas céntricas de La Plata, Mendoza, Salta, Bahía Blanca y Santa Fe.
Los kirchneristas se concentraron desde temprano en la Plaza de Mayo, que, tras dos noches de incidentes, ayer recuperó la calma. Fue la movilización más numerosa en apoyo de la presidenta Cristina Kirchner. Reunió a unos 2000 militantes oficialistas, que llegaron con banderas, bombos y redoblantes. Había estandartes de Barrios de Pie, la Federación de Tierra y Vivienda, el Movimiento de Unidad Popular, el Movimiento Libres del Sur, el Frente Barrial 19 de Diciembre, el Movimiento Territorial Liberación, el Movimiento Evita y el Frente Transversal.
Ante la ausencia de manifestantes caceroleros y tras el llamado al diálogo que hizo la presidenta Cristina Kirchner, el clima era tranquilo y de triunfo. La diputada nacional Victoria Donda, que saltaba con ganas ante cada cantito de los militantes de base, sostuvo que era hora de que los dirigentes agrícolas levantaran la medida de protesta. "Después del discurso de la Presidenta la población va a entender dónde van las retenciones. Esto, como todo paro, es una disputa de intereses", dijo.
Al finalizar el acto kirchnerista en Parque Norte, más dirigentes kirchneristas llegaron a la Plaza, entre ellos, Luis D Elía, protagonista de los incidentes del martes a la noche. "Estamos en estado de alerta y movilización permanente. Todavía la situación no está saldada", dijo. Rodeado de personas que se acercaban para darle la mano, anunció que sus militantes y los de otras agrupaciones afines se reunirían todas las tardes en la Plaza, hasta el martes próximo.
Minutos después de las 23, los manifestantes comenzaron a enrollar las banderas para irse.
La contracara
El ruido de las cacerolas se escuchó bien fuerte en la esquina de avenida Santa Fe y Coronel Díaz. Allí, un nutrido grupo de un centenar de manifestantes -mayoría de mujeres jóvenes, pero también familias y vecinos- hizo oír su descontento desde las 20 hasta cerca de la medianoche. A pesar del frío, aparecieron carteles contra el Gobierno y banderas argentinas a modo de protesta.
"Basta de enfrentar al pueblo con mentiras", decía el cartel más visible. Lo sostenía Leonel, joven de la ciudad bonaerense de Salto, que no podía ocultar su indignación. "El discurso no cambió lo que pensamos, y tampoco lo que piensan nuestros amigos que están en el corte. Vamos a seguir", se enfervorizaba. A su lado, Mercedes, estudiante de Arrecifes, calificaba el discurso presidencial de "mentiroso". La mayoría de los vecinos terminó confluyendo en Santa Fe y Callao, donde se produjo la manifestación más numerosa, con unas 2500 personas.
Allí, los carteles alusivos a la Presidenta, a su hija y al líder piquetero Luís D Elía poblaron la movilización. Con el correr de la hora, había entre los participantes quienes arengaban a la multitud a dirigirse a la Plaza de Mayo. "Vamos todos al Obelisco", bramaba un joven hasta casi perder la voz. "No, si vamos para allá nos van a hacer pelota otra vez", respondían por lo bajo varios de los manifestantes. Desde los balcones, los vecinos de Barrio Norte salían a agitar sus cacerolas y a vivar a los manifestantes, como si se tratara de la llegada de un ejército después de una victoria.
En La Plata, la protesta comenzó media hora después de que terminara el discurso de la Presidenta. La gente se concentró en la esquina de las calles 7 y 50, a escasos metros de la Casa de Gobierno bonaerense, e hicieron sonar sus cacerolas. En poco tiempo, llegaron a reunirse unas 500 personas: la mayoría, estudiantes universitarios de lugares como Cañuelas, Chivilcoy, Nueve de Julio, Pila, Los Toldos, Carlos Casares y Gualeguaychú.
Con un cacerolazo, una marcha de unas 2000 personas y el apagón de vidrieras de los comercios del centro respondieron los productores y comerciantes de Bahía Blanca al discurso de la Presidenta.
En Santa Fe unas mil personas participaron de un cacerolazo y un fogón en la plaza 25 de Mayo, frente a la Casa de Gobierno. "Tenía la ilusión de un discurso diferente al anterior", dijo José Argenti, de la Sociedad Rural, sobre las palabras de la Presidenta.