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El apoyo de la ciudad al reclamo del campo -se vió- fue masivo y mancomunado. La decisión de aumentar las retenciones a la soja y girasol, a sólo cuatro meses de la anterior actualización de la alícuota, fue la gota que rebalsó el vaso. La situación desfavorable que está atravesando el sector agropecuario acarrea cuestiones más profundas que la última medida anunciada. En esta nota, pretendemos ahondar en ellas, para que todo ciudadano comprenda las implicancias de cada acción de este Gobierno.

“El campo dice basta” porque por cada hectárea de maíz (7 toneladas), el productor gana U$S 49, mientras que el Estado recauda U$S 364; por cada hectárea de trigo (3 Tn.) el trabajador se queda con menos de U$S 87, mientras que el Estado se lleva U$S 294; por hectárea de soja (3 Tn.), el agricultor suma U$S 105, y el fisco recauda U$S 636, y por cada ha. de girasol (2 Tn), el trabajador cobra U$S 56, y el Estado gana U$S 444.

Los valores recaudados no serían tan impactantes si, por lo menos, la plata que va al Estado volviese a las provincias en infraestructura (es inminente la necesidad de autopistas troncales), en escuelas rurales, hospitales e inversiones para los pueblos.

El Gobierno argumenta que las retenciones son para mantener los precios internos y que no se disparen los valores. Pero la realidad dista mucho de los dichos del Ejecutivo. Hoy, el productor cobra $ 0.45 por el kilo de pan, mientras que al consumidor le cobran $ 3.50; por el kilo de milanesa al productor le pagan $4, mientras que al consumidor le cobran $18; el kilo de asado el productor lo vende a $ 4 y el consumidor lo paga a $15; por litro de leche, el productor recibe $ 0.82, y en los supermercados se vende a $2.30; el kilo de leche en polvo (9 litros de leche) el productor lo vende a $ 7.38, mientras que en las góndolas se vende a $21; y el kilo de queso Cuartirolo (8 litros de leche) se le paga al productor $6.56, y $24 al consumidor.

Por otro lado, los montos confiscados por el Estado a través de retenciones alcanzaron entre 2005/2006: U$S 2.164 millones; entre 2006/2007: U$S 4.141 millones; entre 2007/2008: U$S 11.157 millones. En 2008, el Gobierno recaudaría U$S 14.000 millones con las nuevas retenciones, y esa plata no volvería a las provincias, de donde salió.

El reparto de las ganancias que produce el campo argentino es, sin duda, desigual. Del total de los ingresos por cosecha, el 58% lo absorben los costos de producción, el 39% de lo recaudado va para el Estado, y el productor percibe apenas el 3%.

Esta es la situación del campo argentino. Los motivos para salir a las calles a reclamar son más que suficientes, sino relea esta nota.