La primera intervención pública de Cristina Kirchner en el conflicto con el agro provocó el regreso de los cacerolazos y violentos enfrentamientos de manifestantes autoconvocados en la Plaza de Mayo con columnas de piqueteros oficialistas, lideradas por Luis D Elía y Emilio Pérsico. Estos se movilizaron para "recuperar la Plaza", como dijo D Elía, y para anular las protestas contra el Gobierno. Algo similar ocurría esta madrugada en Rosario.

La historia comenzó por la tarde, cuando la Presidenta criticó a los productores agropecuarios. Dijo que en las rutas se advertían "los piquetes de la abundancia", consideró "una extorsión" los cortes de caminos y el paro del sector y advirtió que utilizará "todos los instrumentos que la ley, la Constitución y el voto popular" le confieren para revertir la situación.

El discurso generó protestas en toda la pampa húmeda. Hacia la noche, las partes involucradas en el conflicto se mostraban inflexibles: el Gobierno anunció que no dialogará con el agro mientras se mantenga el paro y los ruralistas respondieron que no levantarán las medidas de fuerza.

El malestar se produjo cuando Cristina Kirchner improvisó un mensaje crítico contra el campo en la Casa Rosada, en medio de la firma de un convenio entre AySA y municipios bonaerenses. La Presidenta recibió fuertes críticas de la oposición y de la dirigencia del agro, y en las calles de Rosario, Santa Fe, La Plata, Santa Rosa, Córdoba, San Miguel de Tucumán, Junín, Suipacha y la Capital, por citar algunos casos, regresó el "cacerolazo" que hizo furor entre fines de 2001 y comienzos de 2002.

Cristina Kirchner señaló que existe una lucha de intereses detrás de la protesta agropecuaria: "Puedo entender sus intereses, pero sepan que tengo que gobernar para los intereses de todos los argentinos. Algunos sectores insisten con las prácticas de siempre y se niegan a cambiar y a comprender".

Como parte de su argumentación contra la protesta del campo, la Presidenta sostuvo que sin un dólar alto el agro no tendría la rentabilidad que tiene. Comparó la situación con la del sector en Brasil, que cuenta con un dólar libre. También indicó que, sin las retenciones, "los argentinos verían la carne sólo por televisión".

"Volvieron los piquetes más violentos y por el sector que tuvo la mayor rentabilidad en los últimos cuatro años y medio o cinco. Hace poco venían a pedir por favor políticas de crédito bancario para que no les remataran sus campos. Cuando hay pérdidas, la sociedad debería absorberlas; es una suerte de socialización de las vacas flacas; cuando las vacas vienen gordas, las vaquitas para ellos y las penitas para los demás", ensayó.

Los subsidios

En su sucesión de cuestionamientos al campo, la Presidenta recordó que "el gasoil [utilizado por los productores rurales] tiene un precio subsidiado por todos los argentinos", también el sector lechero recibe subsidios "para que la leche no tenga precios prohibitivos" en el mercado interno y "el IVA lo pagan todos, hasta los desocupados cuando van a comprar la leche o un kilo de pan".

Como parte del intento oficialista por desacreditar públicamente a los productores agropecuarios, la Presidenta recordó las inversiones que, promovidas por el Gobierno, tuvieron impacto en el negocio del campo.

l Dijo, primero, que desde la Casa Rosada se ordenó una inversión de 3600 millones de dólares para obras hidráulicas en el interior del país y que, con ellas, se recuperaron ocho millones de hectáreas para cultivos. Los terrenos favorecidos "quintuplicaron su valor inmobiliario", consideró Cristina Kirchner.

l Señaló, luego, que la gestión kirchnerista realizó obras viales por "unos 18.000 millones de dólares". De acuerdo con la interpretación presidencial, la ampliación de rutas benefició a los exportadores de granos y manufacturas industriales, que vieron así facilitado el transporte de mercaderías hacia los puertos. "¿Con qué fondos creen que se construyen esas obras de infraestructura?", preguntó.

"Nadie critica que [los ruralistas] puedan comprarse una 4x4, pero no parece bien que quieran hacerlo a costa de que otros argentinos no pueden acceder a las cuestiones más elementales", enfatizó. También se quejó de la escala salarial que se maneja en el campo: "El peón rural es el peor pagado y es el sector donde hay el mayor índice de trabajo en negro". Aseveró, además, que en las últimas semanas se exportaron "dos millones de toneladas de granos" y consideró que "la huelga se la están haciendo a los argentinos, porque las exportaciones siguen viento en popa".

Planteó al final casi una lucha de clases: "Pido a todos los argentinos un esfuerzo muy grande de tolerancia, porque siempre las pujas distributivas y los enfrentamientos con sectores generan violencia, violencia que he visto mucho más en los sectores de alto poder adquisitivo que en aquellos que no tenían trabajo".