Agrositio.com
Ayer por la tarde, en la sede de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), las cuatro entidades del campo, Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), Federación Agraria Argentina (FAA) y CRA manifestaron su rechazo a la medida del Gobierno que incrementa las alícuotas para la exportación de soja y girasol, e informaron que –a modo de protesta- a partir de las cero horas del jueves, el sector productivo cesaría sus actividades por 48 horas.
Con el nuevo aumento de las retenciones, la soja pasaría a tributar el 44,1%, y el girasol el 39,1% de lo exportado. Semejante alícuota -aseguraron- equivaldría a 2.400 millones de dólares, valor que recaudaría el Estado.
“Bajo el pretexto de evitar la ‘sojización’, lo que hacen es profundizar un modelo recaudatorio fiscalista, más transferencia de los productores a la Casa Rosada para que desde allí se discipline políticamente a los gobernadores, intendentes y al conjunto de la institucionalidad del país”, expresó Mario Llambías, presidente de Confederaciones Rurales en la apertura de la conferencia.
En este sentido, destacó: “Lo más grave es el deterioro de la calidad institucional de la Argentina. Estamos asistiendo a una de las formas más centralizadas de conducción política que se haya producido, porque esto no es un tema económico, sino político”.
Por su parte, Eduardo Buzzi buscó un mayor impacto mediático al disparar: “Evidentemente el ministro Lousteau está lejos de saber de qué se habla, repite como un papagayo algunas cuestiones que no sé dónde escucha y repite también las indicaciones que se le dan en términos de tomar medidas y, lejos de resolver la situación política con el sector agropecuario, la hace cada vez más compleja”.
“¿De qué concertación y qué pacto social estamos hablando?”, se refirió Llambías al discurso de Cristina Fernández durante su campaña previa a las elecciones.
Para el próximo viernes, está prevista una nueva reunión de las cuatro entidades rurales para analizar el impacto que tuviera la medida de fuerza, orientada a conseguir un gesto positivo por parte del Gobierno. De no haber posibilidades de asentar el diálogo con el mismo, el paro del campo se podría extender, aunque por ahora no se habló de tiempos.