Esto ocurrió durante un recorrido de rutina por la zona del cementerio local, cuando personal de la Seccional 40 interceptó una camioneta que transportaba ocho medias reses en la caja del rodado y cubierta con una lona.

El procedimiento tuvo lugar en la tarde del sábado, cerca de las 16.30, según indicaron calificadas fuentes policiales.

Las mismas fuentes informaron que el vehículo incautado era una camioneta marca Chevrolet, conducida por Rubén Antonio Brandán (22 años), a quien acompañaba Raúl Miguel Ángel (24), ambos vecinos de esta ciudad.

Los voceros señalaron que al observar el rodado "aparentaba que llevaba una importante carga pesada", por lo que despertó la curiosidad de los guardianes del orden.

Ante el pedido de documentación y el certificado de faenamiento (de acuerdo con normas establecidas por el Senasa) y ya que carecían de los mismos, es que efectivos de la Seccional 40 procedieron al secuestro de alrededor de 1.000 kilos de carne.

Aparentemente, la misma provenía de la localidad de Mansupa y tenía como destino una carnicería de esta ciudad termal. Intervención comunal La causa se instruye como información sumaria judicial en la sede policial, aunque también tomó intervención el personal de la dirección de Bromatología e Higiene de la Municipalidad de Las Termas.

El faenamiento clandestino de vacunos y equinos es una vieja práctica que se da en la provincia y que tiene por damnificados a productores, tanto grandes como pequeños.

El consumo de carne proveniente de mataderos clandestinos se da con mayor frecuencia en el interior santiagueño. En las principales ciudades se ha hecho más habitual el consumo a través de cadenas de supermercados que adquieren el producto en frigoríficos autorizados.

Consumir carne que no ha sido supervisada bajo los controles sanitarios que exige el Senasa conlleva un potencial riesgo para la salud de la población.

El Liberal