Agrositio.com
El clima aportó, una vez más, su cuota para que los viñeros entren en alerta. Luego de las continuas lluvias y la caída de granizo de las últimas semanas, los productores deben enfrentarse a dos situaciones no gratas: que sus uvas se pudran por hongos, o que la escasez de hojas en los parrales, provocada por la peronóspora y botritis, produzca menos grado de azucar/ alcohol en los granos, afectando la producción de mosto.
Este es el panorama que advierte un artículo del medio local Diario de Cuyo, que consultó al presidente del Consejo Profesional de Enólogos, Hugo Farías, sobre este tema. "Para lograr vinos de buena calidad, el estado sanitario es lo que vale. En cambio, para los mostos, no interesa tanto la sanidad pero sí contar con un alto tenor azucarino que derive en un buen grado alcohólico. De lo contrario, se precisarán más kilos de uvas para hacer la misma cantidad de mosto”, explicó.
En definitiva, si las lluvias continúan, las chances de que se las enfermedades avancen sobre la fruta, se multiplican. Y, de esta manera, “la industria del mosto necesitará de más uvas para elaborar el producto”, advierten desde el artículo. En este sentido, un reconocido economista local, pronosticó: "En todos los casos, habrá un efecto económico dispar sobre los precios, que aún no se logra establecer".
Las fuentes consultadas por el medio, permitieron que Diario de Cuyo haga las siguientes tres observaciones y predicciones:
* Mosto y vino: El año pasado se necesitaron alrededor de 1.050 millones de kilos de uva para hacer mosto para exportar y para abastecer al mercado interno. Esta año, para hacer esa misma cantidad se van a necesitar por lo menos entre un 7 y 10 por ciento más de kilos, porque probablemente los racimos tendrán menos azúcar, y por lo tanto menos alcohol, que es lo que precisa el mosto. Eso hará que esos 100 millones de kilos más que se van a necesitar se van a tener que sacar de los kilos de uva que van a vino. De tal manera que si de acuerdo a los estudios del Instituto de Vitivinicultura, el año que viene van a quedar unos 3,5 meses de despachos o existencias vínicas, con este escenario van a quedar menos existencias. Y como conclusión: al haber menos cantidad de uva para vino y menos vino, evidentemente se va a recuperar el precio. "Hoy día el precio del vino está por debajo de lo que este año costará un kilo de uva, que va a valer entre 45 y 50 centavos. Con esa base, el vino debería costar más que los 68 o 69 centavos que vale ahora", razonó el experto y agregó "el precio va a ir siempre apuntando hacia arriba y no hacia abajo de lo que hoy se habla".
* El grado: Hay un dato que no se debe olvidar: El industrial mostero paga un precio que tiene relación con el azúcar del grano. Así, el precio referencial de 45 ó 50 centavos por kilo de uva es descontando que tenga 220 gramos de azúcar. Si le llevan uva con 190 gramos el precio será de treinta y pico centavos. O sea, si hay menos grado en la uva, el productor que la destine a mosto va a recibir menos plata. "El precio se fija de acuerdo a un grado brick de 220 gramos de azúcar, si el producto tiene menos, el precio baja", dijo Farías. Eso fue corroborado por Jorge Ribes, vicepresidente de la Cámara que reúne al sector.
* Efecto psicológico: Expertos y economistas coinciden en que el estado sanitario va a afectar más al aspecto económico, a medida que vaya pasando el tiempo. Hay un efecto real, con uvas de bajo grado o afectadas, uno psicológico que hace que todos los productores quieran llevar ya su uva a la bodega. El viñatero se desespera, echa la uva en cualquier lado y vienen dos riesgos: Si la va a cobrar o no; o que el bodeguero le diga «échela, que después le arreglo», con lo cual el precio puede bajar.